El efecto Forer/Barnum no está sólo en la adivinación....

06.07.2022

Se conoce como efecto Forer o Barnum al efecto que produce en las personas una descripción de la personalidad y la situación lo suficientemente vagas y generalistas, con la cual es inevitable asociarse, unido a una continua validación personal. Son redacciones vagas y ambiguas, que acaban por encajar en el asunto que interesan. Es sobre todo utilizada en descripciones de personalidad. De esta manera, el efecto Forer se presenta como una herramienta de uso habitual entre los astrólogos, tarotistas y adivinos de toda clase. Se relaciona con las predicciones, y considerar que un acto totalmente aleatorio fue predicho en las cartas o el horóscopo, donde se supone que no se especificaba dato alguno: por ejemplo, leer en un horóscopo "a veces las cosas no salen como te gustaría, pero te sobrepondrás a ello". No sé especifica ni el tema, ni la gravedad, ni el momento. Cada persona lo asociará a una cosa distinta, desde la muerte de un familiar a que se queme la cena.

Existe, además, el fenómeno de la apofenia. Una experiencia por la cual tendemos a asociar los eventos que nos suceden, en una relación de interés o consecuencia, que a veces recibe el nombre de sincronicidad. Es lo que sucede cuando pensamos que es un momento clave que sean las 11:11 o las 22:22, o cuando nos ocurre algo bueno o malo y nuestra mente lo asocia a algo que hicimos con anterioridad, por ejemplo, al pensar que algo nos ocurre algo bueno o malo para equilibrar lo mal o bien que nos iba el día. O cuando llevamos un objeto o vestimos un color en un día que resulta ser muy bueno, y convertimos ese objeto en el amuleto que llevar cuando buscamos el éxito o el bienestar.

Empero, existen amplios estudios que demuestran la aplicación de ambos fenómenos en ámbitos muy distintos: principalmente, desde las entrevistas de trabajo a la publicidad, pasando por la medicina, la literatura, el sexo o la religión.

Si bien se trata de un trabajo psicológico que resulta aplicable a las técnicas de los servicios comerciales en general, lo cierto es que en lo que respecta a nociones e información general, en los últimos años, en lo que respecta al nivel popular, sólo se está vinculando al esoterismo, y además, unido a una crítica bastante agresiva que ataca deliberadamente la libertad de creencia (por no decir además que de la religión no se habla casi nunca en el mismo tono despectivo), sino también del desarrollo de fondo de las técnicas adivinatorias, que, independientemente de que se crea en ellas o no, tienen un fuerte vínculo histórico, sociológico y cultural.

Todas las ciencias ocultas y artes esotéricas entran en la pseudociencia y en la creencia, de modo que, como esta, acaba resultando algo indemostrable. Su efectividad tiene una gran base psicológica, por lo cual, lo que sí es demostrable son los efectos psicológicos que ciertos actos o mensajes pueden producir. La mayoría de estudios respecto de la suerte suelen tener un cálculo entorno al 80% de la población creyendo en ella. Y en este porcentaje se dividían entre los que creían que la gente "nace" con buena o mala suerte, y los que creen que se puede obtenerla buena suerte y rechazar la mala. Quienes creían en la buena suerte eran más propensos a ciertas supersticiones o a llevar algún talismán o amuleto para situaciones especiales, y quitaban hierro a los fracasos. Por su parte, quienes creían en la mala suerte, no veían salidas tan sencillas y optaban por el conformismo. Estamos hablando, pues, de herramientas psicológicas, y, de algún modo, un complemento al pensamiento, un apoyo, para bien o para mal.

En otro ejemplo de pruebas de efecto Forer/Barnum, se crearon dos grupos a los que los astrólogos realizarían una descripción de personalidad y entorno. A uno de estos grupos se les preguntó mes y año de nacimiento, y a los otros, día, mes y año de nacimiento. Los resultados del primer grupo fueron más satisfactorios que los del segundo, se supone que porque al tener una indicación más, los resultados "arriesgaban" al determinar una característica concreta, ya fuera creada por los astrólogos o extraída de sus manuales. De esta manera, las primeras descripciones habrían sido más generalistas. Y mientras que los creyentes se desilusionaban con los errores de los astrólogos, los escépticos se emocionaban con los buenos resultados. Igualmente, está comprobado que el efecto Forer/Barnum afecta por igual a creyentes que a escépticos. Y este es el punto: por su enfoque generalista, afecta, directa o indirectamente, a cualquier persona. ¿Por qué? Existen al parecer tres factores: el análisis personal, la percepción de que quien lo dice es una autoridad en su campo, y por supuesto, que se nos transmita contenido positivo.

Tomar las declaraciones de un adivino, o el desarrollo de un conjuro, como verdad absoluta, puede ser un método terrible si la obsesión termina conduciendo a la incapacidad individual, la ansiedad y el miedo. Pero creer en ello, en sí mismo, con el suficiente espíritu crítico, sin obsesión, y considerar que algo "haya influido" o "tenga relación", no es ningún crimen. De hecho, la magia tradicional se basa precisamente no en la eficacia absoluta, sino en la afectación, en la relación entre actos. Su lógica es simple: si en la vida terrenal saberte la lección conlleva que apruebes tu examen, en la vida espiritual también existirán relaciones que permitan la obtención de buenos resultados. Es algo que todo ser humano aplica alguna vez en su vida.

Por otra parte, decir que el efecto Forer solamente se produce en la lectura del horóscopo o de las cartas es negar la realidad fundamental del marketing: la atención del público. Realmente estos efectos de atribución, confirmación, encuadre y señuelo son, ante todo, sesgos cognitivos de los que se aprovechan las campañas de marketing. Cuántos eslóganes publicitarios habremos visto en los que nos dicen que su producto es: "para personas como tú". O en los que poseer su producto, ya sea un perfume o un artículo tecnológico, nos hace, involuntariamente, sentirnos mejores o superiores. Sin hacer mención a ninguna marca, todo el que esté leyendo esto tiene en mente al menos dos o tres, resulta inevitable. Y a menudo el público al que se dirige es tan amplio que, con razón, es necesaria esa ambigüedad. Sólo los niños se libran en parte de estos mensajes, dado que quienes compran los juguetes y las chucherías son los adultos. Pues lo mismo ocurre con la atracción esotérica: hablar del Loco del Tarot como una persona diferente al resto, que busca su propio camino aunque nadie le comprenda, usa el mismo método para que la persona que se encuentra en una encrucijada se convenza de que su decisión final es la válida, que aquél que con la última tecnología o las zapatillas de moda muestra una imagen "auténtica" de sí mismo, como la que muestran todos los demás.

En el marketing y la publicidad, es curioso cómo las protestas hacia este sector se centran siempre mucho más en la cantidad que en la calidad. Existen proporcionalmente pocos artículos y reflexiones escasas acerca del mal uso del efecto Forer en la publicidad actual, y curiosamente la mayoría se encuentran en el entorno de la psicología, haciendo hincapié en la creación de necesidades que traspasan la frontera de lo físico y afectan a la salud mental, no sólo de quienes tienen alguna carencia emocional o de autoestima, sino que también poco a poco merman el espíritu crítico de la sociedad.

Y es que, de hecho, incluso utilizar el efecto Forer en un artículo web o en RRSS, haciendo hincapié en su uso en la adivinación, es una técnica de marketing prodigiosa, sabiendo que es un tema que llama mucho la atención, y que tanto el practicante y/o creyente como el que lo considera una pseudociencia van a entrar en su enlace para ver con qué opinión, positiva o negativa, coinciden. De esta manera, puede confirmarse que la campaña "involuntaria" de ataques al esoterismo bajo el nombre del efecto Forer o efecto Barnum es realmente una sencilla forma de obtener visualizaciones y visitas. ¿Acaso se haría una crítica "Forer" a las noticias con detalles truculentos y escabrosos, morbosos, que buscan inducir miedo a la población? Probablemente no, porque, por desgracia, llaman la atención de sobra.

¿Y qué hay de otros entornos? La apofenia y el efecto Forer, pues, pueden encontrarse, ahondando, en casi todos los ámbitos, sobre todo en aquellos en los que existe el doblete acto-recompensa, pero nunca real en todo su porcentaje ni expresado con claridad, y el receptor de los mensajes lo interpreta exclusivamente en su interés: se ha criticado recientemente el uso de efecto Forer en las descripciones laborales, ya que no resultan positivas ni para el empleado ni para el empleador, buscando perfiles "excesivamente abiertos" que no se corresponden con la realidad buscada. Asimismo, se aplica continaumente en los famosos test de personalidad. Encontramos otros ejemplos en la religión, donde hay apofenia y efecto Forer/Barnum en las visiones más emocionales de la misma, como son el doblete buenos actos-recompensa, o los mensajes de aceptación general a los fieles. Asimismo, en la medicina, en relación con el efecto placebo y con las aceptaciones de diagnósticos poco personales ante la ignorancia de la situación, o ante la asimilación de rutinas, objetos o ejercicios de desconocida eficacia; en el ascenso en el mundo laboral o en la toxicidad amorosa, en sus dobletes acto-recompensa, acción-reacción; en el ya mencionado mundo de la moda, o, recientemente, también muy visualizable en los estereotipos del entretenimiento literario y cinematográfico juvenil, donde los protagonistas son modelos "estándar" que muestran distintos clichés "estándar" para que cualquier lector o espectador se sienta identificado y acompañe al personaje en su camino hacia el "otro modelo a seguir".

Las advertencias serias entorno al efecto Forer se basan en el aprendizaje anómalo al que puede conllevar. En la aura mediocritas, el punto intermedio, es donde suele radicar la clave de todos los asuntos, de la creencia y de la vida.

Pietro V. Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:

-Stuart A. Vyse Believing in Magic: The Psychology of Superstition - Updated Edition. OUP USA, 2013
-Leonard Zusne, Warren H. Jones. Anomalistic Psychology: A Study of Magical Thinking. Psychology Press, 14 ene 2014

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