Sufíes: esoterismo, mística e islam.

21.05.2024

El sufismo es una corriente dentro del Islam, influido por corrientes espirituales preislámicas y por la creencia en Alá mediante las enseñanzas del profeta Mahoma. Se centran en la búsqueda de la verdad espiritual a través de la experiencia directa con la divinidad.

Es conocido que las dos ramas principales del Islam son los suníes y los chiitas. Mientras que los suníes creen que los califas cercanos a Mahoma son los herederos de este legado, los chiitas creen que solo los herederos directos de Mahoma tienen esta legitimidad, por lo que podríamos entender el sunismo como una suerte de orden religioso similar al cristianismo católico, que interpreta la escritura del Corán junto con la ley sharia que conformaron los califatos, mientras que los chiítas son una rama "protestante" que suele asociarse a la mayoría de movimientos guerrilleros como en Irán o Irak, al mismo tiempo que sus imanes ostentan inmensas riquezas en zonas del Golfo Arábigo para crear un "paraíso en la tierra" para los musulmanes.

Estas diferencias han creado diferentes sectas, originando conflictos durante siglos en el Oriente Medio:

Para los suníes, se realizan lecturas literales de sus creencias de forma ortodoxa para grupos como los salafistas o los wahabistas, mientras que por otro lado existen otras sectas místicas como los alauíes de Siria que son "ghulat, denominándoles chiíes extremistas junto al Ayatollah de la Revolución Islámica de Irán.

Es tal la complejidad religiosa dentro de cada territorio que dentro del Irak predominantemente chiita, se encuentra el Mandeismo como religion monoteista mesopotamica, el yazidismo como minoria kurda que incluye creencias propias del zoroastrismo, del islam o del cristianismo o los sabaeanos.

Los mandeos adoran a un único dios, conocido como Hayyá, y consideran al río Jordán como sagrado. Tienen un corpus de escrituras sagradas incluyendo el Ginza Rabba y el Drasha d-Yahya, libro consagrado a Juan Bautista, ya que practican rituales de purificación como el bautismo.

Por otro lado, los yazidíes mantienen un sistema de castas que adoran a Melek Taus, el "Pavo Real", quien es visto como un ángel divino que se arrepintió ante Dios y fue perdonado.

Por último, los sabaeanos se centran en la astrología, admirando cuerpos celestes como estrellas y planetas. De este grupo, puede surgir una inspiración directa para los antiguos Reyes Magos de Oriente.

Por el contrario, el pensamiento sufí roza lo esotérico, ya que se basa en la dimensión interior en contraposición a prácticas materiales.

El término árabe "sufí" deriva de suf que significa lana, pues la vestimenta ordinaria de los ascetas estaba confeccionada de lana cruda, como símbolo de la renuncia a las comodidades mundanas.

Aparentemente se mantendrían neutrales a los conflictos ya mencionados entre distintas corrientes, acercándose a la que sea hegemónica en cada territorio, para garantizar la supervivencia de sus prácticas.

Para muchos historiadores, afirma Marcel Hassin en su obra El libro negro del Islam (2002), las raíces del sufismo hay que verlas en los pueblos animistas de Siberia. Los chamanes que procedían del primitivo hombre que había salido de África, habían instalado sus primeras colonias en Oriente Medio, entre el Tigris y el Éufrates con la Mesopotamia de los sumerios y acadios, y había inmigrado hacia el norte siberiano.

Sus prácticas incluyen el uso de la naturaleza como fuente de conexión espiritual, rituales de trance para llegar a estados místicos y la valoración de las experiencias individuales frente a doctrinas dogmáticas.

Es cierto que los tártaros de Crimea, pueblo nómada de origen túrquico con raíces islamistas, se asentaron en los límites geográficos de la actual Rusia.

Aunque existan evidencias que respalden o refuten estas teorías, existe una interpretación cuando se intenta analizar eventos históricos y culturales del pasado que puede ser sesgada o errónea, ya que las prácticas ritualistas son comunes entre distintas religiones.

Entre las corrientes más conocidas del mundo sufí, se encuentran la orden Mevlevi, la orden Naqshbandi y la Orden Qadiri:

Dentro de los Mevlevi se encuentran las famosas danzas turcas de los derviches, donde mediante giros se llega a un estado de éxtasis meditativo.

El ritual sigue una orden de pasos específicos, donde se comienza con una preparación basada en la meditación mientras que al subir al escenario, se hace un saludo reverencial al guia sufí.

Los giros se realizan con el brazo derecho hacia arriba con el brazo izquierdo hacia abajo, simbolizando la conexión entre lo divino y lo terrenal. Además, inclinan la cabeza representando la "muerte del ego" acompañado de música con flautas y tambores recitando textos sagrados.

Este ritual celebrado en la ciudad de Konya, fue instaurado por el poeta místico Mevlana Jalaluddin Rumi en el siglo XIII, teniendo el amor como vínculo fundamental entre el ser humano y lo divino.

Cabe destacar que la mayoría de derviches son homosexuales, encontrando refugio en sus prácticas similar a las cofradías andaluzas de la Semana Santa, donde aportar a la comunidad les permite expresar su sexualidad.

La orden Naqshbandi se caracteriza por el "recuerdo de Dios" o dhikr como meditación contemplativa, recitando los nombres, atributos, enseñanzas o glorificando a Alá. Se considera una práctica esencial para fortalecer la fe, purificar el corazón, alcanzar la cercanía a Dios y cultivar una conciencia constante de la presencia divina en la vida diaria.

Cuentan con líderes en su comunidad llamados "sheik" como figuras de autoridad, ya sean personas mayores versadas en conocimientos del Corán o cargos políticos.

Se han extendido mayormente en Asia Central (Uzbekistán/Tayikistán/Kazajistán/Turkmenistán) así como en Turquía, India/Pakistán,y hasta en África.

Por otro lado, la orden Qadiri es similar al ascetismo, conformados en grupos locales conocidos como "khanqahs" o "tekkes", siendo la orden sufí más antigua y respetada, y de mayor extensión por el mundo.

Del mismo modo, en la región de Anatolia se encuentran los alevíes. Tienen una forma única de entender la religión de manera sincrética, identificándose con el sufismo y realizando prácticas incluso chamánicas propias de religiones pre-islámicas del zoroastrismo. Se reúnen en los "cemevíes", donde se recitan canciones y practican la "semah" como una forma de danza ritual. Para esta comunidad, se realiza en un espacio circular que simboliza la igualdad y unidad entre las personas participantes.

A pesar de promover la tolerancia religiosa debido a su carácter ecuménico, han sufrido la marginación del gobierno turco. Ya sea por el laicismo de las reformas modernistas al fundar el país de Mustafa Kemal Ataturk, o por la sobrecompensación religiosa de Recep Tayyip Erdogan ante estas, han sido reprimidos ante la búsqueda de homogeneidad cultural, religiosa y política, tal y como sucede con el pueblo kurdo (caso Gülen).

Algunos sufíes practican formas de magia como la adivinación o la creencia en talismanes y amuletos que no son aceptados por la comunidad musulmana. SI bien hay una serie de cuestiones mágicas tomadas como verdaderas y aceptadas en el islam por su intervención divina o de los djinns, muchos talismanes sufíes no cumplen con los mínimos respetables: por ejemplo, usar partes de animales como amuletos (colmillos de animales, escorpiones, serpientes dragón -nagas- etc), o directamente realizar rituales mucho más "chamánicos" como purificaciones de personas y lugares con inciensos y aceites de piedras y hierbas mágicas, cubrir con pieles de hiena a una persona para hacerla más atractiva en un hechizo de amor, o utilizar el sello de Salomón, con el símbolo de la estrella de David, fabricado con siete metales esotéricos.

Todo esto lo consideran como una desviación del Islam, sufriendo persecuciones de grupos extremistas que les consideraron herejes, yendo en contra de la unicidad de Alá (Tawhid) y prohibiendo cualquier tipo de idolatría.

Sin la búsqueda de sentido a través de la oración, dependiendo de la superstición, se va en contra de la fé islámica.

Algunos sufíes creen en la posibilidad de buscar orientación divina a través de la interpretación de sueños o de observar patrones en la naturaleza.

Otros usan talismanes que pueden incluir versículos del Corán, nombres divinos o símbolos sagrados, siendo usados como una herramienta para aumentar la fé y la devoción. Incluso hay quienes realizan oraciones para invocar presencias divinas.

Dependiendo de la comunidad concreta, las prácticas sufíes pueden implicar la invocación de ángeles u otros seres espirituales como los djinn que sirvan intermediarios para alcanzar una mayor cercanía con Dios, mientras que otras pueden enfocarse más directamente en la comunicación y conexión con lo divino sin la necesidad de intermediarios.

El sufismo sigue siendo una fuente de inspiración espiritual, ayudándonos a apreciar la diversidad dentro del Islam. Con el conflicto palestino, nos ofrece los matices que ayudan a entender mejor el complejo mundo en el que vivimos.

Nuria Acquaviva - nacquavivaps@gmail.com

Bibliografía:

-Buckhardt, T. Introducción al sufismo. Paidós, 2006.

-Shah, I. Magia oriental. ISF Publishing, 2019.

-Zhukovets, R. Beyond The Veils Of Light. Esoteric Sufism. Amazon, KDP Publishing. 2020.


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