Taseomancia: adivinación mediante los posos del té

13.12.2020

La adivinación mediante posos y formas de distintas sustancias vertidas ya se pudo ver en el mundo griego con la cera y en la molibdomancia, mediante el plomo, siendo que ambos se combinaban con el uso de agua para enfriarse y formar figuras interpretables. Pero sin duda el método más conocido, y sin embargo no tan utilizado como cabría esperar, es la lectura de los posos del té, o en su defecto, de café. La taseomancia toma su nombre del francés tasse (taza) y -mancia, adivinación en griego. En lengua inglesa existe con la denominación mugomancia (mug - taza). Valga esta definición etimológica para entender que la importancia del sistema adivinatorio es más el método en sí mismo (el uso de la taza) que el contenido en sí, ya que se puede realizar con té, café (cafemancia o kafemanteia, en griego), y a lo largo del tiempo con otros líquidos como chocolate o vino.

Se cree que su origen está en la antigua China, y que de allí la trajeron los europeos, sorprendidos por la costumbre. Sin embargo, en Oriente Medio y el norte de África también se desarrolló una adivinación semejante, usando té y también café, que se extendería por la costa sur de Europa. La taseomancia se usó sin detenimiento desde la Edad Media, pero ganó mayor popularidad sobre todo a partir del S.XVIII, y fue entonces cuando se trataron de establecer normas acerca de las figuras vislumbrables y las interpretaciones que darles, ya que hasta entonces, cada adivino daba el significado que consideraba. Esto aún hoy es así, ya que existen múltiples ramas para la interpretación de los posos, y los esfuerzos por fijar los sentidos de cada imagen han resultado en vano, con la excepción de los símbolos considerados más "universales", que comparten su simbolismo incluso en áreas geográficas y culturas diferentes. Algunos de estos se enumerarán en la parte final del artículo.Si hay distintas formas de interpretar, también hay distintas formas de conseguir las figuras para ello. Como ya se dijo al principio, la taza es uno de los elementos más importantes: es preferible que sea blanca o de color claro, para distinguir los posos, y de base ancha. El asa no es obligatoria, pero si la tiene, será un indicador del individuo.

Puede utilizarse un plato a juego con la taza. El té debe ser en hoja, y debe prepararse y servirse sin filtro: sólo así quedarán posos legibles. Lo mismo vale para otras bebidas que puedan tener grano o posos, sólo excusable en los casos en los que el contenido original se encuentre limpio. Sin embargo, existen ciertas "prohibiciones" tradicionales sobre el uso de bolsas de té o bebidas de colores claros, que se encuentran claramente relacionadas con el salto generacional y tradicional, y las dificultades que entraña la interpretación. Existen muchos libros modernos en los que se utilizan cuestiones de personalidad y astrología para definir el tipo de taza ideal de cada persona, llegándose incluso a vender kits zodiacales o vinculados a gemas o cartas de tarot. También venden platos con la rueda zodiacal o símbolos concretos para interpretar con la taza sobre él, o incluso con todo un esquema zodiacal o planetario dibujado en el interior de la taza, para realizar la interpretación en función de dónde hayan quedado acumulados los posos: de este forma, se considera que puede predecirse cuándo o en relación a quién va a suceder lo que los posos transmiten. Lo mismo ocurre cuando se combina este método con la cartomancia, runas o planos de radiestesia que auxilien en la interpretación.

Más aún, algunas tazas son "divisibles" por su decoración en 13 secciones, que simbolizarían al consultante - el coincidente con la taza- y los meses del año, lo que también es interpretable como en cuántos meses va a ocurrir lo descrito. Asimismo, existen tazas recubiertas al completo por casillas, números, palabras, dibujos y símbolos básicos, con su correspondiente glosario, para valorar directamente dónde se acumulan las hojas de té o posos del café.

Sin embargo, todos los adivinos coinciden en que lo verdaderamente ideal es que sea una taza cómoda para el consultante, incluso si ésta es la taza personal del consultante, y que éste pueda beber poco a poco y de manera relajada, mientras piensa o conversa sobre el asunto sobre el que quiere conocer el futuro. Sí hay divergencias sobre la mano con la que sostener la taza: hay quienes opinan que debe sostenerse con la mano actora, pues es la que desarrolla el porvenir, y otros que con la mano menos hábil, por ser más pura (a la manera de la quiromancia o la cartomancia), y otros, que es preferible con las dos. Para que se generen los posos, es tradición que el té o bebida deba removerse, generalmente tres veces o vueltas, ya sea al principio o al final. No debe quedar líquido, por lo que a menudo el líquido restante se bebe con cuidado, apurando, o se vierte en algún lugar. Uno de esos posibles lugares es el plato, y en este sistema, se da la vuelta por completo a la taza, dando ligeros golpes a la base para que no se queden pegados más posos que los imprescindibles. Tras quedar solo posos, comienza la inspección. Existen múltiples métodos de división de la taza, que se disputan los orígenes entre Asia oriental, Turquía, Arabia, el norte de África, el sur de Europa, y la Bretaña.

Uno de ellos es dividir el interior de la casa en dos. La parte más cercana al individuo (inferior) es el pasado-presente, y la más alejada (superior), el futuro. También las paredes de la taza y los bordes son importantes. Cuanto más al borde de encuentren los posos, más cerca está de cumplirse aquello que los posos transmitan. Esto se debe a que la taza, circular, evoca el ciclo de la vida, y bajando o subiendo por ella podemos "leer" el tiempo. Empero, existen quienes consideran que la espiral, comenzando desde el asa de la taza, representa el paso del tiempo, desde el asa (pasado-presente), hasta el centro y fin de la espiral (el mensaje importante, el futuro consultado).

Dentro de los sistemas de espiral, existe uno destinado a conocer lo que resulta importante al consultante. La importancia quedaría repartida como sigue: los bordes serían los más importante, por ser por donde se bebe, mientras que según se acercase al interior, todo carecería de menor importancia. Esto no quiere decir que los posos que quedasen centrados no signifiquen nada, sino que tienen menor importancia que la que el consultante le da.

Otro sistema considera que los bordes de la taza, del asa hacia el consultante, simbolizan el pasado, mientras que del asa hacia fuera, simbolizan el presente. El resto de la taza, con la excepción del centro y del radio del asa, que implican la vida actual y respuestas de la consulta, estarán referidos al futuro cercano, que conduce al centro.

Según lo secos o húmedos que se encuentren los posos, el futuro será alegre o triste (húmedo en asociación a las lágrimas). La unión o dispersión de los posos definirá la concentración de los hechos. Las figuras pueden verse en positivo (la forma de los posos) o en negativo (los huecos que quedan). Aunque en los inicios esta segunda forma no era muy aceptada, eso cambió con la generalización del pensamiento simbólico y la influencia de la psicología, esto es, la valoración de la primera interpretación subconsciente, de manera que si la primera imagen es la vista en negativo, debe considerarse válida. Puede verse una imagen completa o varias, según las agrupaciones. De este segundo modo la interpretación tiende a ser más completa, ya que habla de pasado, presente y futuro. Siguiendo el planteamiento del negativo, Melton (1996) consideraba que la visualización e interpretación de las figuras debían quedar en mano de la primera impresión que causaran. Esta es una de las formas de adivinación. La otra sigue una suerte de diccionarios de figuras recurrentes y sus correspondientes significados, lo que sin embargo no suele ser muy apreciado por quienes practican este tipo de adivinación, ya que consideran que no se tiene en cuenta la experiencia personal del consultante: un perro puede simbolizar lealtad y amor, pero también peligro, y no sólo por las circunstancias de la pregunta realizada, sino conociendo el trasfondo de esa persona (si, por ejemplo, siempre ha tenido perros o lo asocia a algún amigo o familiar, o si les tiene miedo, alguna vez ha sido atacado, etc.) Este tipo de datos hacen que la interpretación sea más individual y personal, del mismo modo que la bebida, y da especial valor a las intuiciones del consultante, no dejando todo en manos del adivino. Las mismas reticencias de diccionario son aplicables a la interpretación onírica, aunque esta se haya visto notablemente afectada y revalorizada por Jung (1916). Tal vez por ello sea mucho más común la bibliografía sobre la interpretación de los sueños, y mucho menor la de la taseomancia.

Sin embargo, hay algunas formas y símbolos que tienen asociados significados generales: Una estrella siempre será éxito o buena fortuna, lo mismo que un sol (también identificado con su símbolo astrológico, un círculo con un punto central), un corazón, una herradura, un trébol o un triángulo equilátero. Las circunferencias deben ser interpretadas en función de la visión o interés del consultante, ya que puede ser, por ejemplo, un anillo, que indica alguna clase de compromiso, o la luna, entendida como círculos o arcos, que dará mensajes distintos según su fase: creciente será positivo, llena, la consecución de un objetivo, decreciente, negativo, y nueva, un final y un inicio.

Las ruedas o espirales implican movimientos, cambio, ocupaciones, al igual que el agua, los puentes, las escaleras o las puertas; todo lo contrario a las líneas en cruz, las anclas o los nudos. Cadenas, guiones y ondas serán interpretadas como una consecución de eventos. Las líneas rectas, continuas o discontinuas, simbolizan viajes y su desarrollo. Las flechas indican direcciones, buenas (arriba, derecha) o malas (abajo, izquierda).

Otros objetos variarán según la persona adivina, la región y la tradición que siga, pero, por lo general, pueden extraerse varios significados comunes. Las velas o fuegos indican ideas y situaciones alentadoras. Las casas y cuadrados, estabilidad y tranquilidad. Un castillo, palacio o catedral, prosperidad. Un huevo indica el nacimiento de algo, y una llave, la cercanía a obtenerlo. Una corona implica ascensión, éxito. Tijeras, flechas, cuchillos y espadas implican disputas. Un sombrero o un paraguas simbolizan una protección temporal, mientras que un escudo o un vallado se refieren a algo mayor, y consecuentemente a un mayor peligro que afrontar.

Si hay símbolos que triunfan en la variedad de interpretaciones de los posos de té o café, son los animales. Siguiendo el ejemplo del perro expuesto anteriormente, su figura suele relacionarse con la amistad y la lealtad, pero también puede indicar enemigos escondidos. Las aves son portadoras de noticias, y el mensaje dependerá del tipo de ave (ej. Cuervo - malas noticias; paloma - buenas noticias). Lo mismo ocurrirá con los tiburones frente a las ballenas. Los leones son indicativos de gente influente, como los elefantes y los dragones. Los caballos y camellos anuncian viajes prósperos. Las serpientes y los zorros siempre serán malos presagios, mientras que las gallinas o los burros, acaso por su perfil doméstico, siempre serán buenos. Casos más complicados serán los gatos y las arañas, dada la variedad de visiones que se tiene sobre ellos: a veces simbolizan el hogar y la protección, así como el dinero, mientras que otras, son animales distantes, peligrosos y traicioneros.

Como puede verse, muchas de estas interpretaciones siguen el simbolismo del folclore popular y de relaciones interior-exterior, lejos-cerca, fijo-movible, bueno-malo, etc. Una mano humana puede simbolizar tanto un ofrecimiento de ayuda como una amenaza, según lo que se haya preguntado. No existe, pese a todo, una forma única de interpretar símbolos con sentidos complejos, de manera que queda en manos de los participantes en el refrigerio el decidir qué desean ver en el fondo de sus tazas.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:
-Guiley, R. E., The Encyclopedia of Witches, Witchcraft and Wicca Checkmark books, 2008
-Mizumoto Posey, S. Café Nation: Coffee Folklore, Magick and Divination. Sta Monica Press, 2000.-
-Towers, J., Cómo leer las hojas de té. Kepler- Urano, 2020


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