Las brujas cristianas de los Estados Unidos de América

31.10.2020

La magia cristiana recibe críticas y desvaríos de todas partes. Se define como "cristiana" por cuanto depende cultural y tradicionalmente del cristianismo. Sin embargo, parece lógico que cualquier individuo, de primeras, tanto entre creyentes cristianos como practicantes de magia, como foráneos, se encuentren confusos o critiquen el hecho de que el cristianismo prohíbe la magia buscando su eliminación junto con el paganismo, y que se denomine así a cualquier tipo de práctica. No obstante lo ilógico que resulte, lo cierto es que la magia cristiana ha existido desde sus inicios. 

No vamos a entrar en detalle acerca de todos los elementos que podrían denominarse mágicos dentro de la religión cristiana, desde los exorcismos al encendido de velas (pues, no se está, acaso, haciendo una petición a cambio de encenderla?). Pero cabe destacar que en el texto bíblico, tanto en el corpus hebreo como en el propiamente cristiano existen ejemplos de actos mágicos provenientes del poder divino, a través de seres humanos (véase Moisés con su cayado, o Jesús curando con su saliva). Y que, en efecto, la presencia de Dios parece justificar todo ello y en sus inicios la brujería fue perseguida como ya lo era en sus propias culturas precristianas (no olvidemos esto). El problema mayor vino cuando rituales paganos fueron asociados a ella e igualmente azuzados. En el Código Teodosiano se significa que la práctica mágica, asociada a la brujería, debe ser castigada. Empero, la práctica no puede tomarse siempre por continuación pagana, antes bien, por adaptación de la misma, ya que es intrínseco al ser humano el pensamiento de protección o utilización de un símbolo evocador de algo superior. Más allá de esto tenemos los textos mágicos coptos, muy semejantes formalmente a los PMG, dónde se incluyen nombres divinos y angélicos entre nomina barbara con fines de todo tipo: maldiciones, abortos, magia sexual... Tenemos en el S. VI papiros mágicos donde textos evangélicos donde se cuentan milagros de curación de Jesús pueden ser leídos sobre enfermos provocando el mismo efecto, dado que la palabra tiene poder en sí mismo, y también usados como amuletos que portar encima, algo muy común en el mundo grecoegipcio. Empero en textos tempranos medievales, influidos por la cábala hebrea y la astrología la presencia del Dios de las tres grandes religiones es constante, y puede verse que en los grimorios antiguos el nombre del Dios cristiano y de Jesús, ángeles o santos son utilizados abiertamente en prácticas esotéricas como la teurgia, y mágicas como la obtención de bienes o curaciones. Así algo más adelante, en el Renacimiento, en la obra de Agrippa, Mirandola o Dee, donde la magia se realiza con la venia divina y con su intercesión. Paracelso proponía que Dios había hecho un remedio a cada enfermedad, en plantas y símbolos, y aunque a posteriori surgieran múltiples pseudoepigrafías a su nombre con hechizos y pócimas variados, lo cierto es que sus declaraciones originales no causaron mayor revuelo. En la propia Clave de Salomón (probablemente el grimorio más conocido popularmente, del S.XVII) hay una serie de evocaciones demoníacas y angélicas que evidentemente aceptan toda la teología cristiana. De hecho, simplemente aceptar que la magia tenía origen en contratos demoníacos (que tienen origen en las descripciones evangélicas de las liberaciones de demonios), deja claro que la cultura cristiana era la principal influyente en la concepción mágica, incluso más que la superstición o la tradición pagana preexistente. También es cierto que la cábala judía acabó desembocando en una cábala cristiana, e igual la astrología alteró su rumbo hacia el mundo clásico, por cuanto el judaísmo y el islam fueron apartados. Todo esto puede chocar con el pensamiento cristiano actual y el mágico moderno, pero no hay más que pasearse por tiendas esotéricas para comprobar la venta de cruces, vírgenes, ángeles, santos, rosarios, coronas, novenas, agua bendita, medallas y velones con fines amuléticos y rituales. Es más, en tiendas religiosas podemos encontrar los mismos artilugios. Entonces, ¿dónde se encuentra el verdadero punto de choque? En que la percepción de la magia actual bebe directamente del boom ocultista (y también arqueológico) del S.XIX, donde se recuperaron todas las tradiciones esotéricas y mágicas de la antigüedad, y consecuentemente, las prácticas del momento se vincularon tradicionalmente con éstas, y la religión cristiana, en jaque por el pensamiento científico y filosófico, fue postulada como enemiga, concepción que siempre había estado sometida, pero que actualmente se encuentra a la luz, hasta nuestros días. Este planteamiento es el provocador del primer enfrentamiento entre magia "cristiana" y magia "tradicional".

La segunda cuestión es la denominación de las practicantes, en femenino: se autodenominan brujas cristianas, y no es necesario explicar la confrontación directa que ello supone, tras las continuas persecuciones y la merma de la voluntad femenina por parte de dicha religión, unido ello a la concepción de que la brujería es algo maligno y heterodoxo. También hay adeptos masculinos, pero tampoco será necesario ejemplificar cómo el individuo masculino nunca ha recibido la misma persecución en el tema mágico, siendo sabio, hechicero, astrólogo, alquimista, mago e incluso brujo como tal, pero hombre, al fin y al cabo. El tercer punto a tratar es el origen de esta "novedosa" y autodenominada magia cristiana: los Estados Unidos de América. La concepción de magia en estos territorios es totalmente distinta a la que se pueda tener en Europa con los elementos anteriormente mencionados, ya que sus episodios de brujería fueron localizados; y además, el país actualmente cuenta con la influencia, aunque sesgada, de los cultos africanos y precolombinos, como fusión de religiones. Esto no es cosa menor, ya que muchos adeptos a estos aquelarres (coven) y comunidades, pertenecen a etnias donde la religión y magia ancestrales no se han abandonado. Por ejemplo, a los latinoamericanos, quienes a pesar de la asimilación del cristianismo, han sabido mantener su esoterismo y sus creencias pre-europeas bajo formas mixtas o tradicionales y recurren con mayor frecuencia a velas, santos y bendiciones. Tampoco a los santeros, tal vez el mejor ejemplo de encriptación de la religión tradicional africana. En cuanto a los europeos, para la mayoría de ellos esta magia cristiana es solo un refinamiento del folclore popular, que desde siempre se encuentra lleno de bendiciones y maldiciones, de canciones para la lluvia y las cosechas, de ofrendas, bailes y paseos a los santos, de amuletos, y de remedios mágicos donde la religión estaba presente, aunque nada tuviera que ver.

Realizando incluso reuniones en Salem -con los consecuentes enfados de todas las comunidades relacionadas- estas brujas cristianas apelan a la Biblia como grimorio, por cuanto Jesús es tenido por hechicero, y sus textos son tomados por oraciones rituales. Otros muchos personajes son valorados como magos, como el ya mencionado Moisés, o el rey Salomón y su control sobre los demonios; encuentran videntes privilegiados en los profetas o elegidos que hablan con Dios o sus ángeles, o que incluso ascienden, como Enoch o Elías; y da valor y justificación la participación directa de los ángeles, Gabriel, Rafael y Miguel, mediante la mediumnidad y la teurgia, entre otros puntos curiosos, como considerar el Levítico un grimorio en sí mismo, ya que reúne la descripción de los sacrificios, consagraciones y cuestiones relativas a la relación con Dios y la purificación.

Si analizamos sus rituales, no sorprenderá comprobar que no se alejan, en su forma básica, de cualquier otra magia folclórica. Reuniones y meditaciones en días considerados importantes. Peticiones y ofrendas a Dios. Hechizos con personajes bíblicos como potencias máximas para lograr y conceder lo deseado, ya sea amor, éxito, dinero, mediante distintos simbolismos. Cabe destacar el detalle de hechizos con las gemas del pectoral del sacerdote del Templo para el Urim y el Tunnim, las piedras utilizadas para la comunicación divina, mediante un sistema de dos respuestas semejante a muchos sistemas de adivinación, y astrología (¿acaso no señaló una estrella el nacimiento de Jesús, y tres sabios la siguieron?) Amuletos de significados profundos, exorcismos e incluso magia simpática. 

De hecho, la defensa de la inclusión de elementos paganos o politeístas se define por lo que llaman "monoteísmo inclusivo", donde el dios judeocristiano es sólo uno entre muchos. Esto aparece numerosas veces especificado en la Biblia misma:

"No los adorarás ni los honrarás (a las otras divinidades), porque yo, el Señor Tu Dios, soy un Dios celoso" Éxodo 20:5

"No seguiréis a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que os rodean"  Deuteronomio 6:14

De manera que el valor espiritual de las brujas cristianas reside en la posibilidad de vincularse más a un dios concreto al que se encuentran más unidas o consagradas, sin despreciar al resto de divinidades ni negar su existencia.

Parece que el único límite para esta magia es la ruptura ética y moral del amor al prójimo, algo complejo en las maldiciones o ataduras, así como el punto de vista cristiano "oficial" en otras muchas cuestiones sociales. Empero, hay múltiples muestras de dichos rituales en comunidades de magia cristiana, con o sin justificación religiosa, espiritual o social. En algunos círculos concretos, estas brujas reciben el apelativo de Jezabel, el nombre de la reina fenicia de Israel que restableció el politeísmo, pero cuya mayor característica era su despotismo, abuso y libertinaje. Con el nuevo boom de la estética witchy y el neopaganismo, junto con el interés por las culturas tradicionales, muchos han decidido dejar una Iglesia que les parece anticuada y retomar y modificar una cultura familiar o étnica, como es el caso de las tradiciones precolombinas, las religiones africanas, o el interés por el mundo celta y nórdico en el Viejo Continente: La magia islandesa reúne muchas apelaciones y rezos cristianos; la Wicca tiene una rama cristiana, la Cristowicca, donde Dios cumple el papel de fuerza panteísta, o al llamada Wicca Trinitaria. Pero mientras que Europa se encuentra un poco mejor acostumbrada a la variedad, esto resulta más chocante al otro lado del charco.

Tal vez esta sea la causa de la frustración y la llamada de atención en Norteamérica, el encontrarse en un punto intermedio, e incomprensible si se desconoce la historiografía de la magia, de la existencia de la misma con un Dios cristiano presente y no necesariamente enemigo, dejando a mucha gente en un limbo de creencias, en los que la mezcolanza es la solución. No es sólo que tanto parte de los practicantes como de los detractores ignoren, en parte, toda la base cultural heredada de los europeos, sino que, cerrados a ella, han tratado de desarrollar una base desde cero, algo siempre muy difícil de defender.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:
- Aune, D. E. Apocalypticism, Prophecy and Magic in Early Christianity: Collected Essays. Mohr Siebeck, Tübingen, 2006
-Cameron Bristol, J. Christians, Blasphemers, and Witches: Afro-Mexican Ritual Practice in the Seventeenth Century. University of New Mexico Press, Albuquerque. USA 2007.
-Klauck, H.J. Magic and Paganism in Early Christianity: The World of the Acts of the Apostles. T&T Clark, Scotland, 2000
-Love, V. Confessions of a Christian Witch: How an Ex-Jehovah's Witness Lives Magickal, 2018 -Pearson, J. Wicca and the Christian Heritage: Ritual, Sex and Magic. Routledge, NY 2007