Mudras: Introducción. Jñana mudra y Kubera mudra.

16.01.2020

En todas las culturas hay símbolos manuales cuyo origen y significado profundo se pierden en la niebla de los tiempos, gestos protectores o manifestantes de la voluntad o el estado de ánimo, de los deseos, de las situaciones. Antropológicamente es aceptado el hecho de que los mudras, como tal, son universales, aunque hayan cobrado especial fuerza en el ámbito religioso asiático y por su influencia en el occidental, se haya extendido y popularizado. Los mudras son, por tanto, más conocidos como gestos religiosos, esotéricos, de origen indoasiático. Sin embargo, la palabra mudra evoca muchos más significados: Mudra es, en conjunto, sí, un gesto, pero como todo gesto, contiene información, por lo que es también un símbolo y, cuando se hace con un fin concreto, un sello.

En Asia, sobre todo en China e India, los mudras tienen un gran valor religioso y ritual -no hay más que ver las manos de sus dioses, o de sus budas, de sus esculturas, de sus danzas - que en occidente se pierde, mezclándose con conceptos mágicos y espirituales ajenos a su origen. Para los adeptos al hatha-yoga, considerado el trabajo psicofisiológico de las energías, los mudras son, sobre todo, técnicas de control neuromuscular, que permiten dominar estos campos. Son practicados también en el tantrismo, movimiento místico-esotérico-filosófico (cuya "vía izquierda", al contrario que en la cultura de los monjes, no sólo no se aparta de lo mundano, sino que se entrega mesuradamente a los placeres de la vida, como instrumentos útiles para la comprensión universal), que utiliza los mudras para atraer hacia sí las cualidades divinas. Pero para comprender el motivo de por qué se consideran eficaces tales gestos, hay que adentrarse un poco en el pensamiento esotérico, no sólo hindú, sino también occidental, que ha aportado ese valor.

Desde el punto de vista de la medicina ayurveda, así como la tradicional china, la enfermedad, de cualquier tipo, surge del desequilibrio o la desarmonía de las energías o los cinco elementos, que en los cinco dedos de la mano tienen su representación y vínculo: en la doctrina de los cinco elementos del ayurveda, el pulgar es el fuego, el índice el aire, el corazón -el más largo- el éter o cielo, el anular la tierra y el meñique el agua. Esto cumple cierto paralelismo con la asociación planetaria de la quiromancia occidental, donde en algunas tradiciones el pulgar tiene asociado a Marte (cuyo elemento astrológico es el fuego), por la cercanía de su monte en la palma. Además, cada planeta, como se ha tratado, muy por encima, en otros artículos sobre astrología, rige o afecta a una parte concreta de la personalidad o el cuerpo humanos, del mismo modo que a cada signo zodiacal se le atribuyen ciertos caracteres o dolencias físicas frecuentes. Esto también tiene relación con la mano y la posibilidad de controlar estos influjos mediante sus cambios de posición. Es algo conocido y tomado por base en la reflexología y la digitopuntura.

Volviendo al yoga, cada escuela asocia distintos chakras a los dedos de la mano, pero esto sigue la misma línea de pensamiento e influencia. Del pulgar al meñique o viceversa, el plexo solar, el chakra del corazón, el de la garganta, el chakra base y el chakra sacral suelen ser los más asociados, acaso por ser los cinco chakras de posición vertebral. Muy vinculado a la medicina tradicional china es muy común también la asociación de los meridianos. Los meridianos son los conductos por los cuales fluyen las energías, y cada dedo tiene un enlace a ellos, por lo que también de esta forma se considera que se pueden controlar y por tanto ayudar a sanar y equilibrar ciertas partes del cuerpo, normalmente las zonas abdominales (bazo, páncreas, intestinos, vesícula biliar, hígado y estómago)

Todas estas tradiciones profundamente enraizadas en la cultura popular asiática y con cierto grado de secretismo tradicional han encontrado hueco en el mundo occidental por los paralelismos con su propia ciencia esotérica, de modo que su difusión y supuesta efectividad se han distribuido mucho más rápidamente que otras tradiciones de difícil acceso cultural o intelectual. Los mudras son, por otra parte, a menudo confundidos con las asanas (posturas corporales) y los hastas (posiciones de los brazos), pero tampoco es de extrañar teniendo en cuenta que comparten su finalidad y que a menudo son realizadas a la par. A pesar de que no es demostrable su eficacia, ha calado igualmente y se combina con técnicas de respiración, cromoterapia o musicoterapia.

Existen infinitos mudras. No hay mudras establecidos de manera cerrada, no hay, por así decirlo, un canon, y además, sobre la base ya explicada de sus interrelaciones, cualquiera con conocimientos suficientes podría ejecutar un mudra distribuyendo los dedos a su antojo según sus necesidades a cubrir. Sin embargo, sí hay algunos mucho más utilizados, y consecuentemente conocidos y extendidos. Sin ir más lejos, el Jñana mudra, donde el índice y el pulgar están unidos y el resto de dedos extendidos. Jñana o Gñana significa conocimiento en sánscrito. Es el mudra, de lejos, más conocido por su imagen en meditación, y es que se trata de un gesto armónico, donde el pulgar cierra un círculo con el índice, creando un ciclo. Se dice que este mudra es librador de tensiones: siguiendo todas las versiones acerca de las interrelaciones corporales, podríamos descubrir que el dedo pulgar en reflexología tiene las zonas asociadas al cerebro, la glándula pineal y la glándula pituitaria o hipófisis, y un poco más abajo, la nuca al completo. Asimismo, la punta del dedo índice tiene vinculados, según esta medicina alternativa, los senos frontales y maxilares. En la digitopuntura, es el dedo pulgar el asociado a las cuestiones respiratorias., y también el meridiano (profundo) correspondiente al pulgar afecta al pulmón. Y en el caso de los chakras, el pulgar está asociado al plexo solar y el índice al corazón. Se mire por donde se mire, dentro de las teorías expuestas por la medicina tradicional asiática, parece evidente que funcionarían justo para la relajación, la respiración y el corazón como claves.

Pero es que desde el punto de vista occidental, astrológico, en el pulgar influyen venus y marte, responsables de los sentimientos tanto pasivos como activos, tanto amorosos como violentos, y en el índice júpiter, la potencia en sí misma, la capacidad de llevar las cosas a cabo. En quiromancia, el pulgar suele determinar el yo, en cuanto a autoafirmación y reconocimiento, mientras que el índice imprime liderazgo y autoestima. Imposible, por tanto, que los adeptos a cualquiera de las ramas esotéricas no encontrasen en este gesto una profunda fuerza personal de cambio y control a nivel físico o espiritual.

El jñana mudra tiene dos formas de realizarse, una uniendo las puntas y otra donde el pulgar aplasta la primera falange del dedo índice, o dicho de otra forma, el índice se apoya en la primera falange del pulgar. Se considera que la primera versión es pasiva, que está a la espera, abierta a recibir energías, mientras que la segunda es activa y promueve esas energías. Además, puede realizarse también hacia abajo, con la palma mirando al suelo, recibiendo el nombre de Chin-mudra.

Otro ejemplo sencillo y común es el Kubera mudra. Kúbera es el dios hindú de la riqueza, por lo que es un gesto muy demandado. En este mudra se unen los dedos índice y corazón al pulgar, mientras que los otros dos dedos se recogen sobre la palma de la mano. Su finalidad es la riqueza, tanto a nivel material como espiritual, por lo que los practicantes lo utilizan en las situaciones más mundanas, como encontrar un objeto o pedir un deseo instantáneo, como para afianzar sus propósitos futuros y allanarse el camino. Este mudra está asociado también a la diosa Lakshmi, esposa de Visnú, y diosa de la belleza y la buena suerte, con fines semejantes. Si realizamos el mismo análisis que en el mudra anterior, comprobamos que en la vinculación elemental tradicional, el pulgar es el fuego, el índice el aire y el corazón el éter. Esto supondría una especie de "escalera" hacia lo alto, desde el fuego, que siempre sube, al aire, que alcanza el espacio. En la asociación planetaria, marte, el pulgar, que simboliza la potencia, se une a júpiter, el poder en sí mismo, la energía, y a saturno, la maduración, la superación. En meditación, el Kubera mudra es realizado sobre todo para ganar confianza en uno mismo. De este mudra se dice que es positivo para la mucosidad y la respiración. Si volvemos a comprara la información que se nos presenta con los dedos que se utilizan, descubrimos que, en efecto, coincide que los tres dedos utilizados se relacionan con los chakras del plexo solar, el corazón y la garganta. En digitopuntura, la yema del dedo pulgar se relaciona con las fosas nasales, y el espacio entre este dedo y el índice, con los resfriados, la garganta y la sinusitis. Esto último se repite en la reflexología. Según los meridianos, el pulgar se encuentra asociado a los pulmones. Precisamente por esta asociación con los pulmones, se insta a realizar el mudra visualizando la inspiración del aroma de una flor abriéndose. Esta flor, casualmente, es preferible que sea rosada, ya que el loto rosa es el atributo de la diosa Lakshmi, anteriormente mencionada, sobre el que se encuentra sentada.

Con estos dos ejemplos puede verse cómo la realización de los gestos, aparentemente aleatoria, no lo es si nos adentramos en el pensamiento oriental. Mientras, en el esoterimo occidental raramente se revisan estos conceptos, que incluso entran en el pensamiento de la astrología y la quiromancia. Por ambos motivos, tanto la ignorancia como el hecho consciente, muchos de estos gestos están siendo incluidos dentro de los rituales de visualización y sigilos del esoterismo occidental.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:

-Calle, Ramiro A, Diccionario de orientalismo y budismo. Tikal ediciones, Barcelona, 1999

-Hirschi, G. Mudras. Ediciones Urano-Vintage. Barcelona 2017.

-Rodríguez Santidrián, P. Diccionario de historia de las religiones, Alianza editorial, 2004.

-Diamond, John W. The clinical practice of complementary, alternative and Western medicine. Crc Press, USA 2001.

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