El lapidario órfico: creencias y cristales mágicos en la Antigua Grecia.
El lapidario órfico (en griego, Lithika Orphika), es llamado así por Orfeo, el poeta mítico capaz de calmar bestias y descender a los infiernos para intentar salvar a su esposa. La atribución a este personaje no sólo da relevancia a la obra sino que justifica tanto su presentación en versos como su contenido mágico.
Sabemos que en la Antigüedad había ciertas piedras, minerales y otros objetos que se creía que tenían una energía especial. La mayoría de las veces, esta energía y poderes provenían de los dioses -con un correspondiente mito- o las influencias astrológicas. No obstante, se conservan pocas obras, entre ellas el Lapidario órfico y las Proclamas líticas, que es básicamente el Lapidario en prosa y sin disgresiones mitológicas. El mundo de los lapidarios se abrió mucho más con la Edad Media, gracias a las recopilaciones árabes y los intereses esotéricos de los monarcas europeos.
La datación del lapidario tiene problemas, moviéndose entre los siglos II y IV de nuestra era. Además, en la estructura interna del Lapidario, escrito en hexámetros y en lengua griega, encontramos asimismo cuestiones que hacen dudar de si la obra era una pieza completa o era una unión de varias obras: la mitad habla de piedras mágicas para propósitos personales, la otra mitad habla de piedras protectoras y sanadoras de ataques de serpientes y escorpiones.
El Lapidario comienza con un prefacio o introducción al que sigue un episodio narrativo , denominado también bucólico, donde Orfeo, que se dirigía a realizar una ofrenda en un santuario de Helios en las colinas, se encuentra con Tiodamante (rey de la mitología de la misma época que Orfeo), y lo invita a acompañarlo. Para hacer más ameno el trayecto, Tiodamante obsequia a Orfeo con sus conocimientos sobre las piedras, de las cuales dice conocer las propiedades secretas que hacen que los dioses escuchen mejor sus plegarias.
> Primera parte del lapidario: piedras mágicas
No iremos en orden porque nos interesa recalcar los temas principales que se tratan.
-Propiciar a los dioses y otros usos puntuales.
La primera piedra del lapidario es el cristal, que es la más amada por los dioses, por ser una piedra capaz de crear fuego (al pasar la luz por ella). Se añade la creencia de que si se apoya en el cuerpo, alivia los riñones.
Menciona también dos tipos de ágata, a las cuales denomina "eupétalos" (Bellas hojas) y "dendrítica" (frondosa), muy agradables por sus colores y dibujos. Y la magnetita, porque atrae.
Otras piedras que gustan a los dioses para incluirlas en altares y sacrificios son el topacio, el jaspe, la crisoprasa, el calazio o el ópalo. Ponerlos en los altares ablanda a los dioses y son más abiertos a las peticiones.
- Obtener mensajes proféticos de los dioses.
La obsidiana es conocida en varias culturas diferentes como cristal adivinatorio. Curiosamente en el lapidario instan a mezclarla triturada con resina de pino, mirra y lepidoto, y verte la sobre el fuego del sacrificio para obtener visiones con sus vapores.
Del lepidoto curiosamente se indica que tiene efectos calmantes sobre los nervios, una clara forma de indicar el uso de drogas en ceremonias sagradas y en aspectos medicinales.
La Siderita es llamada "piedra de Apolo" o "piedra de Héleno", porque según el Lapidario, el dios Apoloa regaló a Héleno, hermano de la famosa adivina Casandra, y con el mismo don. Para que la Siderita hablase, la calentó y pronunció distintos encantamientos, pasando después a acunarla como si fuera un bebé: tras esto, la piedra adquiere el habla y pronuncia las respuestas deseadas, pero después "su alma escapa", por lo que hay que mimar a la siderita cada vez. La siderita habría predicho la victoria de los aqueos en Troya.
El autor del lapidario aprovecha esta narración para defender el uso mágico y medicinal de piedras y la enseñanza de lapidarios, ya que considera que no han sido tratadas ni investigadas tanto como las plantas. Una larga parte del texto está narrada no por Tiodamante, sino en primera persona por Héleno.
Por último, la liparita, roca volcánica, requiere un completo ritual donde bañar la piedra en leche y vino, además de otros requisitos religiosos. Por otro lado, al quemarse en el altar atrae, según el autor, a las serpientes: cazando una y cortándola en nueve pedazos, divididos en tres recipientes de barro, las divinidades se manifiestan y revelan el futuro.
-Fertilidad y abundancia
Entre estas piedras encontramos la galactita o piedra de leche, que hace olvidar los pesares, porque simboliza la fertilidad, pues se usaba para que las ubres de los animales de rebaño se llenarán de leche, y también para las madres, mezclada con hidromiel, para que puedan dar el pecho.
El ágata dendrítica se dice que hace crecer las cosechas y las plantas por virtud de Démeter, y la
Zamilampis (?) los viñedos por gracia de Dioniso.
El jaspe, por su parte, atrae las nubes de lluvia cuando es necesaria para los sembrados.
-Protección
La lignita se cree que protege de los rayos, por lo que es buena tanto llevarla encima como enterrarla en casas y campos.
El coral es protector y benefactor por excelencia. Llevarlo encima o enterrarlo son formas de garantizar que no habrá enfermedad ni rayo que lo alcance. Esto es útil también al enterrarlo en los campos de cultivo, porque mantendrá alejados el granizo y las plagas de insectos como las langostas. Tiodamante dice además que es un antídoto invencible contra maldiciones y encantamientos.
- Convencer a la gente y/o enamorarla
El ágata cornalina (rojiza) bebida o como amuletos se considera muy eficaz para amarres, enamoramientos y otros éxitos en situaciones que requieran de convencer a otra persona.
La magnetita, por su atracción, se dice que también funciona para enamorar, para evitar discordia, para convencer con discursos... Y también para conocer infidelidades o malos pensamientos. Un ejemplo sugerido es poner magnetita bajo la cama de la esposa, siendo que, según el Lapidario Órfico, si la atracción es hacia el esposo, se unirá a él, mientras que si tiene en mente a otra persona, se alejará hasta caer al suelo.
La neurita hace a los hombres deseables a las esposas.
-Medicina
El Azabache sería una piedra de sangre que ayudaría en casos de anemia y ausencia de menstruación, así como otras cuestiones femeninas. Sin embargo, se dice que activa la "enfermedad sagrada", es decir, la epilepsia, como una especie de ofrenda para la diosa Artemis.
La Corsita, mezclada con miel, elimina la retención de líquidos, mientras que si se tritura y se mezcla con aceite de rosas, es buena para los dolores cervicales.
El Ópalo se considera bueno para la vista. El origen de este vínculo es probablemente doble, ya quesu denominación proviene probablemente de su apariencia y la palabra griega ὄψ (ops, ojo).
La Hematites se originó, según este mito, de la sangre de los testículos de Urano, por lo que se considera buena para sanar heridas (Tiodamante dice haberla recomendado a un compañero guerrero como amuleto, probablemente por esto mismo), así como también los genitales, bebida mezclada con vino; mezclada con leche, se cree que curaba las enfermedades de la vista.
El asta de ciervo es incluida como "piedra" por su dureza. Dicen de ella que además de garantizar concordia en el tálamo (es decir, bienestar sexual), si se aplica en la cabeza hecho polvo mezclado con aceite ayuda al crecimiento del cabello.
La Ophitis en bebedizo cura el dolor de cabeza.
El Calazio baja la fiebre.
La Siderita y Orite es una de esas piedras que "sirven para todo". Desde curar la impotencia sexual a curar la sordera, pasando por curar llagas, en especial las provocadas por serpientes.
Segunda mitad del lapidario: Contra las serpientes y los escorpiones
No hay ningún tipo de división o corte entre unas piedras y otras, pero la diferencia de temática con el inicio es muy abrupta.
Recomiendan las piedras Ophitis y Ostrites trituradas y aplicadas en polvo en las mordeduras de serpientes como remedio. También se dice lo mismo del coral, recreado como los cabellos de la Medusa, pero en este caso debe beberse en polvo y mezclado con vino (?).
La Siderita y el Azabache se incluyen entre las piedras que alejan a las serpientes si se queman, pero además la Siderita habría sido el ingrediente principal en la curación de la herida del mítico infestado Filoctetes.
La neurita y el prasio son otras piedras que curan las mordeduras de serpientes.
Los traductores y estudiosos creen que la llamada piedra escorpión, que alejaría a estos animales, podría tratarse de algún tipo de fósil, pero a día de hoy no se ha identificado la posible piedra real.
El Calazio y la Corsita sirven contra los escorpiones y contra las mordeduras de serpientes, pero en el primer caso, la Corsita debe triturarse con un diente de ajo, y en el segundo, con vino.
El ágata rojiza o "de piel de león" (rojiza con motas) se considera eficaz aplicándola en las llagas de las heridas hechas por serpientes, al igual que la Hematites, por ser "piedra de sangre". Igualmente el Calazio.
Pietro V. Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com
Bibliografía:
-Martín Hernández, R. La Ciencia de Orfeo. Lapidarios y escritos sobre astrología y medicina. Ed. Antígona, 2015
-Liñán Guijarro, E; Liñán Aponte, M. Fósiles, Magia y Medicina Natural en los Lapidarios. Revista de Paleontología-Naturaleza Aragonesa, nº 16., 2006.
- Opiano, Anónimo. De la caza. De la pesca. Lapidario órfico. (Trad. Carmen Calvo) Biblioteca Clásica Gredos, 1990.
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