Rituales en La Candelaria (2 de febrero)
La fiesta de la Candelaria es una denominación cristiana católica de la festividad de la luz de principios de febrero, que se ha celebrado a lo largo del tiempo de distintas formas por los paganos y por los habitantes de otros continentes en el hemisferio norte. Esto es porque se trata en realidad de una simbología ecológica, ya que han pasado dos tercios del invierno, y se aproxima la primavera y el comienzo del año natural.
Como se puede comprobar, el fuego y la luz forman parte de las antiguas celebraciones, como elementos primordiales de protección y bendición. Las antiguas hogueras celtas que se recrean en Imbolc, los ritos nocturnos y las antorchas grecorromanas para la purifcación, el nacimiento de los dioses celestes en el antiguo Egipto - en especial de Nut (el cielo) e Isis, las quemas de efigies en la tradición agrícola eslava, y un largo etcétera atestiguan la atención especial que se le daba a este mes. En la América prehispánica, por ejemplo este mes era el primero de su calendario, con ofrendas de tamales a Tláloc, Chalchiuhtlicue y Quetzalcóatl para lluvia y cosechas. Y en Asia, también en estás fiestas tienen lugar festivales de luces y flores, como el Festival de las Flores de Chiang Mai, en Tailandia.
Pero regresando a su nombre cristiano, la Candelaria hace referencia a las candelas, esto es, a las velas. La fusión con el cristianismo hace que este sea el día de la Presentación del Niño Jesús en el Templo, casualmente 40 días después del nacimiento, donde el anciano Simeón, al ver a Jesús, proclama que <<Él será una luz que alumbrará a todas las naciones, y será la honra de tu pueblo Israel>>. (Luc.2:32). La asociación con la luz, pues, estaba hecha.
Sin embargo hay que reconocer que el protagonismo de esta fiesta se divide equilibradamente entre el Niño Jesús y la Virgen María. Tanto más cuando existen advocaciones propias como Virgen de la Candelaria para ella, de especial relevancia en las Islas Canarias y en Latinoamérica. Muchas de las imágenes de esta Virgen son de piel negra o morena, a causa de los aceites y de las velas puestas en su honor, pero que en otros casos, como ocurrió con los guanches en Canarias, fue señal para una identificación de una patrona. En otras situaciones las asociaciones han sido más modernas y contienen un elemento mayor de patronazgo, como es el caso de los mineros chilenos de Atacama, para quienes la luz es un bien más que necesario, y que apodan a la Virgen de la Candelaria como la "Reina del desierto".
Otra de las tradiciones religiosas que probablemente colaboró con la institución eclesiástica de la Candelaria, es el llamado Lucernario. Antiguamente era mucho más popular y tradicional tener siempre lucernas (lámparas de aceite) o velas encendidas en el interior de ermitas e iglesias, cosa que en estas fechas aumentaba, de modo que las iglesias se convertían en el espejo de la luz de Cristo en medio de la oscuridad de la tarde-noche, según algunos autores, reutilizando las antorchas y procesiones que ya realizaban los romanos.
Sin duda el ritual principal es la bendición de las velas y su posterior encendido. Estas velas están hechas de cera blanca y a menudo son bendecidas en un servicio religioso en la madrugada, si bien es cierto que las horas han sido modificadas para la comodidad de los fieles. Tal y como ocurría en el mundo previo al cristianismo, la luz simboliza el triunfo del bien sobre el mal, del sol frente a las tinieblas... En el caso cristiano la luz es el propio Cristo, por lo que acudir al oficio religioso y encender la vela en la iglesia sería también una renovación de la fe.
Encender estas velas no es solamente un acto devocional, sino que también sirve para pedir deseos en el comienzo del nuevo ciclo, de ahí que mucha gente siga la tradición de la Candelaria de forma más heterodoxa y saliéndose un poco de la parte cristiana.
Por ejemplo, tomar las velas blancas bendecidas, pero además vestirlas con las hierbas, cristales o imágenes que potencian su petición. O encender la vela con fines de purificación y protección del hogar, guardando los restos de cera hasta el año siguiente.
Hay también quienes no se llevan una vela, sino que llevan todas las velas que creen que van a necesitar para que sean bendecidas en la misa y así poder utilizarlas a lo largo del año con ese poder añadido.
Según algunos, dejar una vela blanca encendida toda la noche es la mejor forma de garantizar protección y abundancia. La meditación y los rezos a la luz de las velas son parte clave de este periodo donde la luz solar comienza a vencer a la noche, para limpiar la mente de malos pensamientos. Para muchos cristianos, la vela de la Candelaria es una forma de acercarse a la Virgen, o de que la Virgen pueda escuchar mejor sus plegarias. No olvidemos que la Virgen María es la mayor intercesora dentro del catolicismo.
La tradición de las velas también se sigue en Francia o Italia, donde además tienen añadido un dulce típico, los crepes de trigo y los buñuelos. La leyenda cuenta que se daban a los peregrinos que acudían a las procesiones con las velas durante la Edad Media, endulzados con miel, aunque las formas redondas son sospechosamente "solares". En la actualidad estos dulces son más versátiles y tienen muchas variaciones.
En zonas donde la agricultura sigue teniendo una vital importancia o donde la tuvo hasta hace poco, se siguen realizando hogueras como se pasean estas velas alrededor de los terrenos para bendecirlos. En el mundo eslavo tenemos el Gromnika, donde también se danza alrededor de las tierras de labranza, y en el sur de España tendríamos las hogueras de olivo, donde se queman los restos de la poda de olivo con la visión del fin y del renacer. Tanto las danzas circulares como los grandes fuegos son referencias olvidadas al ciclo solar. En unas fiestas posteriores, en Extremadura, España, o en Rusia, en las malenitsa, se queman peleles de tela, paja y ramas que simbolizan los malos espíritus y el fin del invierno, lo cual va estrechamente unido a la misma idea, pero cuyas fechas han sido desplazadas por la Candelaria cristiana.
En Perú, la Candelaria es la fiesta más grande, sobre todo en Puno, ya que es la patrona nacional. Pero además, las comunidades andinas, la Virgen de la Candelaria también tiene una asociación indígena, en este caso con la Pachamama, o dicho de otra forma, de nuevo la naturaleza y la vuelta de la primavera vistas como un gesto maternal.
En la Santería de las sociedades afroamericanas, la Virgen de la Candelaria se identifica con la orisha Oyà, señora de las tempestades. No es de extrañar, dada su vinculación, una vez más, con la lluvia y las cosechas. Pero además , Oyà es una orisha de los cementerios, de ahí, con la luz, su poder sobre la oscuridad y la muerte. Ambas festividades se sincretizaron en el 2 de febrero, y en ese día, además de encender velas, también se podan las plantas, se cortan los cabellos y se acaban e inician proyectos, como gestos de renacer. No debe extrañar tampoco el vínculo con el mar, teniendo en cuenta que varias de las leyendas acerca de los descubrimientos de las imágenes de la Virgen de la Candelaria se producen a la orilla del mar.
En cuanto a Jesús, el mundo católico las figuras de los Niños Jesús de los pesebres solían llevarse a las iglesias para ser bendecidos. En la actualidad es más común que se exponga al Niño Jesús que tengan la iglesia y los fieles lo toquen o lo besen, pero aún hay lugares donde se lleva la figurita del Belén o una medallita cuando se acercan estas fechas.
En México concretamente existe la tradición de vestir una figura del niño Jesús, que es llevada a las iglesias y parroquias para ser bendecida, en su propia "presentación en el Templo". Los más recurrentes eran el Niño del Sagrado Corazón o el Niño del Perdón.
No obstante este acto también acabó evolucionando en una práctica menos ortodoxa y más lógica que es la de conseguir apoyo el niño Jesús y su madre en aquello de lo que se haya vestido al Niño, convirtiéndolo en una suerte de talismán para el hogar y la familia. Veamos algunos casos evidentes: Vestir al Niño de Doctor representa la buena salud, o vestir al Niño Jesús de dorado y cargarlo de joyas atrae la prosperidad y la abundancia.
Otros actos mexicanos recuerdan las fiestas de cosecha de los indígenas, como el compartir tamales y panes de maíz, todo ello como excusa para la reunión familiar y social. Tradicionalmente le toca invitar a los tamales a quien le tocó la figura del Roscón de reyes, pero también pueden esconderrse figuritas en algún tamal, que da suerte y prosperidad al afortunado a quien le toca.
En el caso de Chile, como ya mencionamos, al ser patrona de los mineros, la gente que practica dicho profesión y otros tantos se visten con la ropa de trabajo y desarrolló en una serie de desfiles y bailes alrededor de la Virgen de la Candelaria que sale en procesión. Las danzas no son exclusivas de esta región ya que también se registran en Tenerife en Canarias, o en Puno en Perú (donde como dijimos, es Patrona), Bolivia, Cuba...
Las fechas coincidentes con la Candelaria lo fueron también con las predicciones meteorológicas. No es coincidencia que la fecha sea también la de la salida de la hibernación del oso, o la más conocida marmota, cuya actitud ante el clima anuncia si el invierno durará más o menos. Muchos refranes hablan de cómo el clima de este día definirá la primavera entera, o incluso el año. No es de extrañar, pues, que para muchos la fecha de la Candelaria sea la más propicia para realizar adivinación, especialmente adivinación con velas.
Y por supuesto mucha gente aprovecha el encender velas como un elemento más de rituales de purificación y suerte: pasear la vela por la casa para limpiarla de oscuridad, quemar papel con malestares escritos, o quemar deseos, quemar laurel para atraer dinero...
Asimismo hay quienes consideran éste el momento clave para la limpieza física del hogar, para eliminar lo viejo y dejar entrar lo nuevo. Los baños relajantes de aceites y sales, a la luz de las velas, son la versión corporal, aunque muchos prefieren purificar hogar y personas mediante el humo de inciensos aromáticos.
Pietro V. Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com
Bibliografía:
-Dall'Agnola, M. Marrero E, Nuestra Señora de Candelaria y otras vírgenes del mar. ¿un arquetipo precristiano?. El Museo Canario, 2009
-Galván Tudela, J.A. La Candelaria/Oyansa. Patrona de los Isleños/Reina del Cementerio. Batey: una revista cubana de Antropología Social. Vol. 12, Nº. 1, 2019
- Iglesias, S. Las fiestas tradicionales de México, Selector. 2009
- Muir, E. Fiesta y rito en la Europa Moderna. Ed. Complutense, 2001
- Reyes Apaza, F.R. La Simbología de la Virgen Candelaria asimilada a la Pachamama. Universidad Nacional del Altiplano, vol 3, junio 2022.
- Reyes Apaza, F.R. La otra imagen de la Virgen María de la Candelaria. Revista Antropología Andina, vol. 5, 2022
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