Susuk: belleza mágica en alfileres de oro

06.03.2021

Si bien las prácticas mágico-religiosas existen en prácticamente todas las culturas, lo cierto es que algunas son siempre más conocidas que otras. Muchas, como la magia de indonesia, recuperan su contacto con el mundo moderno a través del cine o, como en este caso, estudios médicos que sacan al descubierto prácticas que trataban pasar desapercibidas. Susuk es una de ellas. Susuk es la práctica, llevada a cabo por un dukun, en la que se insertan en el cuerpo y el rostro distintos elementos, invisibles desde el exterior, para potenciar o aportar ciertas características a la persona que las lleva. Las inserciones más comunes son delgadísimas agujas de oro, que se introducen en el rostro para aportar y aumentar la belleza, y que son más comunes entre el género femenino, o para obtener protección espiritual o física, en cuyo caso pueden introducirse en la piel de la parte del cuerpo que uno prefiera, considerando esa parte más débil o propicia a los accidentes, como rodillas, espalda, cadera o cuello, creyendo que así se refuerza, o con otros fines, como pretendería la inserción en los genitales.

La historia del susuk parece comenzar entre las jóvenes adineradas que buscaban esposo: adineradas, porque no es tan sencillo obtener un oro tan refinado como para crear con el piezas de tan mínimos grosores. Dichos alfileres son encantados antes, durante y después de su fabricación y uso: son, por tanto, talismanes en sí mismos (susuk muka - "amuleto oculto"), y su función mágica era, en efecto, atraer al sexo opuesto, mediante el aumento de la belleza en el rostro y cuerpo en que se encuentran. Sin embargo, por su relación con otras prácticas como la acupuntura o la gemología, muchos consideran que su primer uso fue puramente médico e incluso protésico, si bien no se le niega su sentido esotérico, por cuanto los materiales tienen intenciones y "capacidades" concretas, como aquellos susuk realizados para reforzar una salud física vulnerable. Además, uno puede solicitar un susuk con un objetivo concreto, por ejemplo, éxito o poder, y portar consigo el talismán oculto en la piel, sin levantar sospecha alguna. Curiosamente, del dictador y segundo presidente de Indonesia, Hali Mohammed Suharto, corrían rumores sobre que portaba susuk, habiendo conseguido por esa vía el éxito militar para el derrocamiento y después para su mantenimiento en el poder.

Otros objetos comúnmente insertados son también agujas de plata, cobre diamantes y otros minerales, hierbas y especias, hierro, perlas e incluso ciertas partes de animales. También se opta por introducir bajo la piel oro o plata directamente en estado líquido. Todo ello se realiza durante un ritual específico, indoloro y de resultados invisibles. Cualquier objeto con algún tipo de valor mágico puede ser utilizado en esta práctica que, evidentemente, requiere de pulso y de conocimientos fisiológicos, de ahí que el encargado de ello sea el dukun, que vendría a ser el chamán curandero indonesio especializado en medicina tradicional y espiritual (que en Malasia recibe el nombre de bomoh). Estos curanderos también están especializados en hechizos y conjuraciones, pudiendo realizarlos o eliminarlos, sean cuales sean sus fines, de ahí que sus prácticas se tilden de brujería.

Los dukun son abundantes en Java, pero también operan en todas las islas y la zona continental, y no resulta demasiado complejo localizar uno, dada la pluralidad religiosa de Indonesia. Sin embargo, la religión mayoritaria, el Islam, coexistente con las leyes civiles, persigue las prácticas de los dukun por considerarlas brujería (un pecado, haraam), de modo que hay un círculo cerrado entorno a quiénes acudirían a estas prácticas tradicionales, tanto de los dukun como de los pawang, chamanes mayoritariamente de Malasia que están más dedicados a la magia de la naturaleza. A pesar de que estos últimos se dedican a dicha magia (ayudar a las cosechas, atraer la lluvia o el sol, etc.) y a la liberación de poseídos por espíritus, también son incluidos en el saco de los brujos. Aún así, siendo el susuk una práctica de resultados invisibles, también muchos musulmanes hacen uso de él.

Los conocimientos de los dukun son muy parecidos, en el caso del susuk, a los principios de la acupuntura, ya que también lo realizan para aliviar dolores, curar lesiones o corregir problemas de circulación, o enfermedades variadas que se considera que tienen influencia de espíritus malignos. De hecho, los dukun también saben cómo expulsarlos del cuerpo mediante punzamientos y masajes. Todos estos actos, incluyendo el susuk, se acompañan de cánticos a los espíritus y distintas divinidades, y conjuros para dar cumplimiento a lo solicitado.

Un ejemplo de ritual de susuk es la inserción de dos piezas de oro del tamaño de espinas de pescado, una en cada mejilla, en una noche de luna llena. La persona portadora deberá memorizar un jampi (encantamiento) que pronunciará mientras el dukun o bomoh los introduce con precisión. Se dice que mediante este encantamiento, el dukun invoca a un espíritu que le auxilia en no dejar marca en la piel del paciente. Tanto la pieza como la piel del portador se limpiarán con una esencia de agua y hierbas, muy a menudo aloe, que como bien se sabe es cicatrizante e hidratante. Este y otros preparados herbales y florales deberán ser utilizados durante las siguientes semanas. Sin embargo, al amanecer del día siguiente al ritual no habrá ninguna marca del mismo.

Los dukun o bomoh también son hábiles para extraer objetos extraños del cuerpo, desde astillas a conchas, restos animales u otros objetos que pueden haberle introducido otros brujos a la persona con fines malévolos, mediante la ayuda de espíritus malévolos. Esta sería la versión de "magia negra" y auténtica brujería del susuk, que se enmarcaría en lo que en Indonesia se denomina santet. Basado en la magia homeopática y con actos que recuerdan a las defixiones y el vudú, entre muchos rituales, uno de ellos es el santet susuk, consistente en la inserción, sin contar con la voluntad de la persona a la que se busca dañar, de objetos que se consideran dañinos, peligrosos o hechizados, de la misma manera invisible y consecuentemente, muy difícil de descubrir para quien desconoce que ha sido sometido a este conjuro. Los brujos son auxiliados por espíritus que les ayudan en esta ardua faena, consiguiendo que el hechizado enferme física o mentalmente, salvo que un médico o un dukun descubran el objeto extraño y consigan extraerlo.

Ser portador de susuk implica ciertos tabúes a respetar, que pasan por el rechazo de ciertos alimentos, como los pinchos de carne, pasar por debajo de tenderetes, y por supuesto, revelar abiertamente su utilización. Algunos pacientes son advertidos de cambios kármicos, ya que se estará alterando el rumbo natural de las cosas. Todo esto queda bien reflejado en las películas que hacen eco de esta práctica, como P. la semilla del mal (2005), Susuk (2008), o Santet (2018). Se considera que el susuk tiene cierto poder en sí mismo, con el que el individuo debe aprender a convivir; si la persona no es capaz de manejar o controlar dicho poder, tal vez éste acabe por volverle loco, siendo lo más terrible caer en el salvajismo violento al que uno puede ser arrastrado por los espíritus que controlan el poder del susuk, pervertidos por el mal uso del mismo.

La práctica Susuk ha tenido gran repercusión fuera del mundo asiático a raíz de los avances médicos, ya que la radioterapia ha expuesto las imágenes de estas agujas y objetos extraños en el interior de los cuerpos cuando la persona se ha sometido a una radiografía, dando lugar a estudios, por la claridad e impacto de sus imágenes, acerca de las posibles infecciones que pueden tener lugar en la piel a causa de la corrosión o movimiento de los objetos en la piel, etc., como de la precisión de su colocación, su posible y en ocasiones comprobado uso terapéutico, y las complicaciones que pudieran surgir en casos de cirugía, por ejemplo de pecho o espalda, y con mayor frecuencia en las mandíbulas- ya que las mejillas (y el rostro en general) es donde más se insertan estas agujas, para potenciar la belleza, con gran incidencia en las mujeres. Desde el punto de vista médico y antropológico, la importancia radica en reconocer este tipo de prácticas y tratarlas con respeto y discreción, y en la medida de lo posible, intentar mantenerlo sin afectar ni a la operación ni a la persona. Desde el punto de vista de la noticia, las imágenes, en algunos casos con decenas de alfileres metálicos, invisibles a la vista e indoloros, son siempre sorprendentes.

La extracción de estos objetos debe ser llevada a cabo por un cirujano, que no suele recomendarlo si no implican un riesgo para otras operaciones, o en su caso, un dukun. Empero, quitarse el susuk implica la desaparición inmediata de sus efectos, siendo el más notable la desaparición de la belleza en el rostro y el envejecimiento prematuro, que se deben, posiblemente, a las lesiones internas que dejan y al fin de los estiramientos o pinzamientos que, voluntaria o involuntariamente, realizaban las numerosas agujitas. Sin embargo, al tratarse de un añadido antinatural, todo susuk debe ser retirado de un cadáver antes de realizar el funeral correspondiente, puesto que de otro modo, el espíritu del difunto no podría descansar en paz, atado al hechizo que le garantiza juventud o protección ante la muerte. Otros piensan que, debido a la protección del hechizo, se sufrirá una muerte mala, lenta y dolorosa, ya que el hechizo luchará por defenderse de la enfermedad o los accidentes, convirtiéndose éstos mucho más agresivos para cumplir su cometido natural. Mucha gente opta por llamar a un dukun o bomoh cuando ya es anciano y no requiere de tanta suerte o belleza. Esto, por otra parte, provoca que quien ha solicitado dicho servicio quede expuesto ante su familia, o incluso a nivel público, acerca del uso de esta práctica mágica. Entre las personas musulmanas que han sido sometidas a este ritual, es norma y necesidad eliminar las piezas introducidas en el cuerpo y el rostro antes de morir y ser enterrado, para cumplir el rito de lavado y amortajamiento según su costumbre.

Por todas las complicaciones que conlleva, en la actualidad, sobre todo en los mercados esotéricos como el de Yogyakarta o Beringharjo, tengan un "plan b" para el mismo ritual, algo modernizado. Por un lado, la implantación de elementos mágicos dentro de la joyería y los piercing, mucho más a la vista pero más sencillos de eliminar o remplazar, incluyendo las cápsulas o fundas de oro, o prótesis dentales de oro, que para las mujeres es una buena sustitución del susuk mandibular. También es común en Malasia que se aplique una mezcla de oro y agua mágica, que se aplica sobre la piel hasta que esta la absorbe, considerándose una técnica mucho menos invasiva, y en la que se utilizan otros muchos ingredientes herbales y animales, siendo el irisado insecto samber lilin, de uso común entre hombres, a pesar de que sus amuletos y mejunjes son bastante caros. Por otro lado tenemos bebedizos y filtros que incluyen pedacitos de oro, plata o minerales, los cuales se consideran que permanecerán en el cuerpo, cumpliendo las mismas funciones. Algunos de estos viales guardan en su interior pequeños talismanes con textos sagrados, incluyendo los del Corán.

Si bien el Islam persigue la práctica, como se dijo antes, lo cierto es que un contexto pluralista y, para gran parte de la población, politeísta, la adición de un pensamiento religioso más resulta fácil. Además, el Islam practicado allí no siempre es "ortodoxo", y muchos opinan que, mientras sus fines sean positivos, y en especial en relación con la salud, no tiene nada de malo el uso de amuletos, talismanes o hechizos, que a la postre cumplen como oraciones.

Las legislaciones entorno a la magia y la brujería son complejas en Indonesia. La magia y la brujería son una creencia muy extendida en Indonesia. Si bien el Islam prohíbe la brujería, ello no implica que no se crea en su existencia y afectación. Mientras que el Islam coexiste con el hinduismo, divinidades autóctonas y espíritus, la magia continúa su curso con dos frentes abiertos y colindantes: el primero, la gente que la busca y usa quiere sentirse libre de ello y a la vez protegida ante los ataques de quienes condenan sus prácticas; el segundo, quienes temen la brujería (y véase aquí la diferencia con magia) quieren sentirse también protegidos de estas prácticas, que sean perseguidas y castigadas. La ley ha acabado por prohibir literal y exclusivamente la magia negra, incluyendo a los brujos en la sección criminal. Empero, para el castigo de cualquier criminal es necesaria una prueba material, y la gente de a pie sabe muy bien que la magia puede ser, incluso en el caso del susuk, prácticamente invisible, por lo que no son pocos los casos en los que la gente toma la justicia por su mano y organiza redadas e incluso asesinatos d ellos sospechosos de haber hechizado a alguien que haya caído enfermo. Con un doble rasero, tampoco dudan en consultar a un bomoh o dukun para que identifique y localice hechizos y culpables, así como sane a los afectados. Al menos estos perfiles chamánicos pueden encontrar su hueco seguro en la estética y en la medicina tradicional y espiritual.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:
-Arishiya Thapasum, Faraz Mohammed, Susuk-Black Magic Exposes "White" by dental radiographs. Journal of Clinical and Diagnosis Research, v.8, 2014.
-Geertz, C. The Religion of Java. University of Chicago Press, Chicago, 1976.
-Mohd Kassim Hj Ali. Traiditonal Malaysian jewellery. Utusan publications, SDN BHD, 2008
-Watson, C. W., Ellen, R. (Ed.) Understanding Witchcraft and Sorcery in Southeast Asia. University of Hawaii Press, Honolulu, 1993.