Quiromancia occidental (II): los dedos.

19.02.2021

Como ya se pudo ver en el artículo anterior (parte I), acerca de la forma de la mano encontrábamos la popularidad de un sistema que diferenciaba las formas de la palma y de los dedos para poder hacer una primera lectura general, sin clasificar la mano como un ente único, sino múltiple. Acudimos ahora al análisis de la lectura de la forma de los dedos.

-Los dedos

La importancia de tratar los dedos va más allá, debiendo de tratarse cada dedo por separado, ya que la gran mayoría de las manos son mixtas, - y sería un error, dentro del pensamiento quiromántico, negar la clasificación mediante la forma general de la mano y sí aceptarla acerca de la forma general de los dedos. Para hablar de la observación de los dedos dentro de la quiromancia, debemos saber que el pulgar tiene un lugar aparte, que será revisado en los próximos apartados. Los dedos toman el nombre del monte sobre el que nacen. Y tienen relación con las características asociadas a éste. El índice es de Júpiter e indica el liderazgo, el control y la iniciativa; el medio o corazón es de Saturno, habla sobre la constancia y el equilibrio; el anular es de Apolo, e indica la suerte, la creatividad y la fama; y el meñique es Mercurio., que representa tanto la inteligencia como la astucia.

Una de las formas de analizarlos consiste en comprobar su flexibilidad hacia atrás, siendo el más flexible el que determine la cualidad más predominante. Si al echarlos hacia atrás se inclinan hacia un lado, se consideran dedos astutos, aportando astucia a las características del monte, mientras que si cuesta mucho o quedan anclados es supuesto pronóstico de la inversión de las cualidades del monte al que pertenezcan. Pero esto también puede hacerse hacia dentro, en cuyo caso las características se centrarían en la persona y no en su exposición exterior.

Los dedos torcidos, o aquellos hacia los que se dirigen los demás son tenidos por predominantes de los mismos, es decir, que el dedo hacia el que se inclina otro marca o afecta a la cualidad esperada de ése: Por ejemplo, si el dedo de Saturno (corazón) está torcido y el de Júpiter (índice) parece inclinarse o pegarse a él, entonces el dedo de Saturno afectará sobre las cualidades de Júpiter. En estas situaciones se habla también de dedos hermanos, cuando unos ceden ante otros. La altura a la que nacen los dedos es también importante para el análisis de la influencia de dichos dedos. Estas influencias estarán equilibradas si todos surgen más o menos a la misma altura desde la palma, pero, si por ejemplo el meñique naciese un poco por debajo, las cualidades de Mercurio se verían algo minadas.

También se tiene en consideración si los dedos están más unidos, lo que se denomina como marcas de desconfianza, encierro en uno mismo, soberbio, extremadamente formal o espinoso, o separados, que sería todo lo contrario, una persona hasta cierto punto bohemia, libre, de amistad fácil, y nada conservador. Las separaciones o uniones de los dedos también se miran de uno en uno. Si el índice-Júpiter y corazón-Saturno están unidos, será una persona cercana a los convencionalismos, mientras que si los tiene separados, será una persona con sus propias ideas; si el corazón-Saturno y anular-Apolo están unidos se trataría de una persona previsora, ceremonial, organizada, mientras que si estuvieran separados indicaría el grado de extravagancia y desorden del individuo. Por último, la unión entre el anular-Apolo y el meñique-Mercurio mostrarían la correlación entre pensar y actuar, mientras que cuanto más separados se encuentren, más distante sería la manera de pensar y actuar en consecuencia. Estos sentidos se extraen de los montes de mismo nombre de los que nacen los dedos, y que se analizarán en la parte tercera de esta serie de artículos.

-Las falanges y los nudillos.

Hay quienes asocian esta interpretación individual a la astrología, y quienes lo hacen a la cábala, dado que en ambos casos el número 12 (3 falanges por cuatro dedos) tiene un significado especial. Cada una de las falanges aportará para el palmista una información trascendente, dentro de la cualidad denotada por el dedo, a su vez señalada por el monte sobre el que nace. En este caso se tiene en cuenta cuál es la falange más larga, coincidiendo, pues, con el mayor desarrollo de esta característica. La primera falange pertenece al mundo mental, la segunda al mundo práctico, y la tercera al mundo pasional o más rudo: una clasificación semejante a la del conjunto de la mano en general que ya vimos en el anterior artículo sobre Quiromancia. También dependerá del grosor de las mismas. Su mayor anchura determinará la rudeza de sus intereses, mientras que la estrechez indicará un carácter insaciable y más retorcido, sin perjuicio de que esta vuelta de tuerca pueda conllevar acciones buenas o malas.

En cuanto a los nudillos, su importancia radica, según la tradición, en cuán prominentes sean, influyendo en la cualidad indicada por el dedo. Además, dependiendo de si es el primero o el segundo el más marcado, se conocerá si la persona es más mental y calculadora, o más pasional e incendiaria.

-Las puntas de los dedos.

Sobre las puntas de los dedos hay ciertas discusiones entre quirománticos y quirólogos, ya que, en general, la mano muestra el mismo tipo de punta en todos los dedos, ofreciendo de esa manera un mensaje de personalidad casi idéntico en todos los aspectos que, como vimos, indicaba cada dedo.

Las puntas suelen clasificarse en espatuladas, cuadradas, afiladas y cónicas. De las espatuladas, anchas y planas, se suele decir que gustan de la actividad física y los trabajos manuales, afectuosos, firmes y con facilidad para adaptarse. Tienen, por tanto, independencia personal, originalidad e iniciativa. De las cuadradas, los quirománticos deducen espíritus ordenados, hogareños, corteses, puntuales, hábiles y precisos, incluso algo estrictos. De las puntas afiladas, que ·destacan" del conjunto de la mano, se puede identificar a los soñadores e idealistas, aquellos que tienen "al mundo en contra", pero también a los caprichosos. Por último, las puntas cónicas, redondeadas, implican intuición, mayor o menor según el cono que se forma, emocionales, amables, y, en general, que se dejan influir mucho por los sentimientos e impresiones antes que por la objetividad.

-El pulgar.

El pulgar nace desde el monte de Venus, por lo que lo que el dedo supuestamente nos revelará será acerca de la sexualidad, el amor, y las relaciones con los demás. De esta forma, si nos damos cuenta, se aleja por completo de los mensajes que nos daban los otros cuatro dedos, centrados en las características internas de la persona y su expresión, pero no en su relación con otros seres humanos. El pulgar, asimismo, se analiza desde su nacimiento con la mano extendida, por ver si nace en la parte baja, en la media o la alta de la palma, considerándose que cuanto más alto nazca, menor será la capacidad de inteligencia emocional y adaptabilidad del individuo con otros, ya que se asemejaría más a los otros dedos; del mismo modo, un dedo pulgar con nacimiento bajo podría denotar una dependencia emocional excesiva, al igual que demasiada entrega o generosidad, siendo la altura media la que permite ver hacia cuál de los dos extremos se guiará la vida del analizado.

Se divide el análisis también en pulgar corto o largo. Si mantenemos el pulgar extendido, pegado a la mano, y la punta llega, por lo menos, a la mitad de la tercera falange del índice, se denominará largo, y si no llega, corto. Esto se asociará a las falanges del pulgar, tres, pero normalmente sólo dos claramente visibles. La falange superior o primera determina la fuerza de voluntad, la segunda, la capacidad de raciocinio, y la tercera, la simpatía, la pasión y el amor en general, al encontrarse prácticamente hundida en el monte de Venus. El largo o corto de estas falanges determinará qué predomina más en las relaciones de las personas.

Esto también es deducible de cuanto se aleja el pulgar de la mano al dejarla estirada y en reposo. Así, un pulgar pegado a la mano representaría a una persona cautelosa, poco abierta, reservada y difícil de abordar, puede que incluso poco amable. Cuanto más separado, más extrovertido, franco, fiel y amistoso. Esto, unido a la flexibilidad que permita el dedo, hablaría también de la extravagancia o estrictez. Además, algunos quirólogos y quirománticos consideran que los montes de la palma influirían sobre las falanges del pulgar que tuvieran más próximas.

La terminación del dedo se clasificaría de la misma manera que en los otros, siendo notable que en los pulgares sí pueda encontrarse un tipo de punta diferente, debido a su situación asilada y, como es natural, de un gran uso en la vida general. Los mismo ocurre con los nudillos, más fácilmente marcados o sobredesarrollados. Precisamente por este uso continuado del pulgar y todo lo que conlleva, existe una clasificación interna de tipos de pulgares:

- Pulgar elemental: básico, poco desarrollado, rústico y torpe. Se asocia a personas rudas, faltas de tacto, e incluso un poco ignorantes, gente algo desconsiderada, pero no siempre por maldad, antes bien por ir de cabeza en todo y contra todo, sin detenerse a pensar.

- Pulgar nervioso: algo plano y blando, define a personas flácidas de carácter, influenciables, nerviosas y poco equilibradas. Suelen acercarse a lo que identifican como fortaleza, pero nunca hacen uso de ella ni saben aprovecharla.

- Pulgar ancho: Aspecto robusto y algo redondeado. Habla de personas sanas pero también agresivas, con empuje personal y gran determinación, pero que carecen un poco de autocontrol en sus actos.

- Pulgar fuerte: tiene un diámetro equilibrado a lo largo de todo el dedo. Determina a personas con don de gentes, inteligencia, firmeza en los propósitos y fuerza de voluntad. Destacaría, por tanto, en la perseverancia y la diplomacia, sin ejercer fuerza física.

- Pulgar de remo. Se intenta asemejar a la forma de dicho objeto, más plano sólo por la punta, sin llegar al pulgar nervioso. Suele asociarse a personas de gran fortaleza espiritual, y no necesariamente física, por lo que tienden al derrumbe antes que a la acción.

- Pulgar flexible: tal y como se mencionaba antes, acerca de la flexibilidad de los dedos, si, en este caso, el dedo pulgar es extremadamente flexible, hasta el punto de ir por libre, se asocia a un carácter brillante y versátil, pero propenso a caer en extremos, poco centrado, extravagante y puede que incluso manirroto.

-Pulgar tieso: al contrario que el anterior, una persona con este pulgar se definiría por gran sentido común, cautela, posesiva y puede que hasta parsimoniosa. Serían individuos muy fiables, pero también algo conformistas.

-Pulgar de garrote: este último tipo es también el más extraño por su deformidad, de punta gruesa, redondeada, y cuerpo más fino. Ha sido llamado en algunos casos como "pulgar de los asesinos", pero, evidentemente, se ha tratado de evitar esta asociación, que se debe principalmente a la sangre fría y la obstinación violenta, llevada por la ira. Hay quienes dicen que, por su particularidad física, se trata de una característica hereditaria, pero, una vez más, apuntarlo así pondría en un compromiso tanto al consultante como al palmista.

-Las uñas.

Para terminar con la interpretación del conjunto de los dedos de la mano, es obligatorio hacerle un hueco a las uñas. La fragilidad o dureza de las uñas se asocia a los trastornos nerviosos de las personas, así como a su salud. Esto puede resultar una obviedad. Pero las uñas siempre presentan muchos problemas para los quirólogos, sobre todo dados los estados generales de arreglo (pintadas, manicura, cuidados) o desarreglo (mordidas, rotas, enfermas). Por ello tienden a centrarse en su forma y a ser posible textura, si bien hay quienes dan un valor especial a los colores, las manchas y la cutícula, cuando no han sido tratadas.

Por su forma, se clasificarían en estrechas, llamadas "psíquicas" y anchas, siendo al primeras un indicativo de la salud mental, y el segundo de la salud física. Asimismo, las dividen en cortas y largas, siendo al cortas señal de espíritu crítico, terquedad, y las largas, de personas más muelles.

La terminación de las uñas, redondeadas o cuadradas, resulta difícil de analizar dados los arreglos a los que las sometemos. Con todo, de ser visibles al natural, las redondeadas serían de personas abiertas y francas, de amplios criterios, mientras que las cuadradas serían personas algo más cerradas de mente, y también en el aspecto personal.

En cuanto a su figura, si son bulbosas o recurvadas, ocurre algo parecido a los colores y las manchas: se realizan asociaciones médicas. De esta forma, las bulbosas indican enfermedades internas, las recurvadas, trastornos respiratorios y de garganta. Las uñas de color azul deben su tono, precisamente, a problemas circulatorios; las amarillas, normalmente lo están por alguna infección; las manchas negras se asocian a problemas renales, las blancas a problemas hepáticos y las nervaduras se vinculan con el sistema nervioso. Algunas de estas cosas se corresponden con patrones médicos, y otras no. Por ejemplo, muchas de las pequeñas manchitas blancas de las uñas surgen por pequeñas lesiones que la uña cura con naturalidad; también hay tendencia a vincular que alguien con las uñas muy rojas, por altos niveles de sangre, es una persona ardiente e impulsiva.

De las cutículas también hay vertiente "médica", considerando que las uñas "despegadas" están menos sanas que en las que la cutícula crece bien. Sin embargo, para bastante quirománticos, la cutícula es una especie de "continuación" del dedo, y por ello, manifiesta el dominio mayor o menor de los mismos sobre las características deducibles de las uñas.

Como puede verse, tanto en este como en el anterior artículo nos hemos centrado en cuestiones de observación pura, en algunos casos deductiva y en otros no tanto. En adelante, los próximos artículos entraran de lleno en el análisis de las cuestiones de la mancia propiamente dicha, pero, como parece natural en cualquier proceso, se consideró que presentar las formas generales de la mano y las deducciones/adivinaciones de la personalidad suponían un primer paso ineludible para poder continuar sin tropiezos en la investigación.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:
-Caro Baroja, J. Historia de la fisiognómica. El rostro y el carácter. Ediciones Istmo, Madrid, 1988
-Fadh. T. La divination árabe. Études religieuses, sociologiques et folkloriques sur le milieu natif de l'Islam. E.J. Brill, Leiden, 1966
-Lawrence-Mathers, A., Escobar Vargas, C. Magic and Medieval Society. Routledge, London & NY, 2014.
-Servier J.(ed.) Diccionario crítico del esoterismo. Akal, 2006


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