John Dee (1527 - ca. 1609)

10.12.2019

John Dee (1527 - ca. 1609) fue un eminente matemático y astrónomo que llegó a ser consultor de la Reina Isabel I de Inglaterra. Experto en álgebra y navegación, se vio influenciado por la filosofía platónica y pitagórica, el hermetismo y el auge de las ciencias ocultas durante el Renacimiento. De este modo, siguiendo las ideas entorno a las matemáticas como origen y estabilidad del mundo, y uniéndolas a la idea de que el hombre contiene en sí una parte del potencial divino, se interesó en la astrología, la cábala, la adivinación y la alquimia, todo partiendo de un análisis numerológico, confluyendo en una idea de religión universalista basada en las posibilidades de conocimiento - aunque debe tenerse en cuenta que en aquél momento estaban en su apogeo las luchas entre católicos y protestantes.

Dee, aparte de un modelo de mago para la mentalidad moderna, con su parecer austero y su larga barba blanca, así como su erudición, es un ejemplo magnífico para comprobar cómo religión, ciencia y magia se entremezclaban durante el Renacimiento, y cómo no era desdeñable ni despreciable el que un hombre de ciencia fuese devoto o creyente en actos sobrenaturales. Asimismo, sirve también para ver cómo esta creencia era algo tan común que la gente se planteaba posibles engaños ante evidencias claras, pero no necesariamente en primera instancia.

A pesar de su interés por lo oculto, durante toda su vida Dee fue un ferviente cristiano, no veía la magia como enemiga, más bien como herramienta para conocer los secretos de la Creación, de ahí que entre sus textos y prácticas se encuentre la invocación de espíritus y ángeles. Independientemente de sus vastos conocimientos en tan variados campos, se dice que fue su aportación escenográfica en una representación teatral de la La Paz de Aristófanes lo que le valió ganarse la fama de mago de por vida. Esta fama, unida al hecho de que en verdad guardaba celosamente sus investigaciones esotéricas, propiciaron acusaciones variadas, de corte político y religioso, pero también gran admiración, llegando a ser consejero de la reina Isabel I y acuñar, al menos por escrito, el término "Imperio británico", pues creía firmemente en la fortaleza británica a nivel marítimo, basándose en sus amplios conocimientos de navegación. Habiendo viajado por distintos rincones de Europa, reunió en Inglaterra una de las bibliotecas más grandes del continente en su época. La obra Monas Hieroglypha, publicada en 1564, es un tratado de filosofía hermética con influencias de cábala y misticismo, donde se encuentra el famoso glifo de Dee, símbolo de la unidad universal. En este y otros tratados se interesaron varias cortes europeas, pero los textos por sí mismos son difíciles de interpretar fuera del propio contexto en el que Dee los incluyera, lo cual potenciaba aún más su imagen oculta. Su obra mágica, por así llamarla, comienza en el momento en el que el propio Dee considera sus estudios científicos decadentes e insuficientes. Pasó del análisis a la praxis, tratando de invocar ángeles y espíritus mediante sellos geométricos y bolas de cristal, algunos de los cuales son guardados en el Museo Británico. Uno de los métodos más comunes de adivinación en la época era el scrying, el acto de observar fijamente una superficie reflectante (espejos, cristales) hasta visualizar lo deseado. Consideró que no tuvo éxito hasta toparse en 1582 con Edward Talbot, más conocido como Edward Kelly (1555-1597).

Talbot usó el nombre de Kelly a lo largo de su vida como falsificador y estafador. Habiendo sido boticario y escribiente, en algún punto comenzó a presentarse como médium, cuando en realidad, según parece, era un ventrílocuo impresionantemente hábil. Dee lo tomó como ayudante e inició una serie de experimentos y conversaciones con espíritus y ángeles de los que "recibían instrucciones". De estas conversaciones surgió el lenguaje enoquiano, en el que supuestamente se comunicaban -con base en el personaje bíblico de Enoc- y que los ángeles habían aceptado manifestar abiertamente para que la humanidad pudiese contactar con el Otro Lado. La obra de Dee creció paralelamente a la de Kelly, pero sus métodos eran muy diferentes: mientras que Dee preparaba sus sesiones orando, ayunando y purificándose, como preparación para aquello que él consideraba un acto de corte divino del que se podría extraer un conocimiento superior con el que ayudar a la humanidad , Kelly, que se presentaba a sí mismo como estudioso de lo oculto, no llevaba a cabo cuidados con el mismo rigor ni devoción. En sus propias obras pueden verse puntos de vista muy distantes: el puramente expositivo de Kelly, y el entramado y profundo de Dee, quien sí buscaba una verdad oculta.

Kelly también desarrolló junto a Dee estudios de corte mágico y alquimia, y viajaron por diversas partes de Europa, llevando a cabo múltiples conferencias de corte espiritual donde exponían sus conocimientos angélicos. Se instalaron en Praga, en casas de los nobles Hajeck, médico, astrónomo y alquimista del rey Rodolfo II, y junto a la familia Rozmberk. Pero en uno de los supuestos contactos angélicos, el arcángel Uriel solicitó que Dee y Kelley compartieran a sus esposas. El origen de esta petición puede encontrarse en la ambición de Kelly, quien, al centrarse menos en la parte espiritual y más en la alquímica, estaba ganando reputación e interés por parte de las cortes, y encontrase mediante esta petición la forma de que Dee ese alejase de él. A partir de ese momento, dejaron de realizarse conferencias y Dee se separó totalmente de Kelly, quien se quedó sólo en Praga, acechado por los nobles que buscaban con gran interés sus supuestos conocimientos alquímicos sobre el elixir de la inmortalidad y la piedra filosofal.

Pero estos intereses le saldrían caros. El rey Rodolfo II lo introdujo en la corte por su don alquímico, realizándole una prueba de transmutación de mercurio en oro, que Kelly aprobó más que de sobra, utilizando unos extraños polvos rojos metamorfoseadores, haciéndose un hueco cerca del rey. La noticia de su éxito corrió como la pólvora y pronto la reina Isabel I de Inglaterra reclamó de su súbdito esos conocimientos. Casualmente poco después fue encarcelado en el castillo de Krivoklat, con distintas acusaciones no del todo clarificadas. La más probable es que el rey Rodolfo II, asustado por las reclamaciones de otras cortes, quisiese el secreto alquímico sólo para él y que, o Kelly se negase a revelarlo, o se descubriese su fraude, unido a su larga trayectoria. También se baraja la posibilidad de que otras familias de la nobleza, como los Poppels, enfrentadas con los Rozmberk, quienes habían protegido a Kelly, azuzaran las acusaciones para que perdieran influencia en la corte. Kelly trató de escapar de prisión descolgándose por la ventana con una cuerda hecha de la tela de sus sábanas, cayendo y muriendo.

Dee tuvo en apariencia mayor suerte. Regresó a Inglaterra y encontró su biblioteca abandonada y saqueada. Solicitó ayuda a la reina Isabel, quien le convirtió en director de la Christ' College de Manchester, una institución protestante que con anterioridad había sido una escuela de sacerdotes. Allí trasladó lo que quedaba de su biblioteca, y aunque recibió críticas y solicitudes acerca de su saber mágico, acabó regresando a Londres una vez Isabel murió y su sucesor, Jacobo I, no puso ningún interés en nada espiritual. Cuidado por su hija Katherine, vendió poco a poco sus pertenecías para poder sobrevivir hasta su muerte en 1609.

Gran parte de sus pertenecías y libros acabaron en paradero desconocido. Algunas de sus piezas se conservan en el Museo Británico, como un espejo negro de obsidiana y una bola de cristal, utilizadas en la adivinación, y tres sellos angélicos para sus encuentros. Algunos de estos fueron salvados por anticuarios, en especial Robert Cotton (1571-1631) mientras que otros han ido adquiriéndose por parte de la administración del Museo, como un disco de oro con un grabado de una supuesta visión de Dee, comprado a mediados del S.XX. 

En cuanto a sus escritos, fue el hijo del anticuario Cotton quien entregó sus manuscritos a Méric Casaubon, quien los publicó dando su propia visión, poco sosegada, de las conferencias de Dee, en 1659 bajo el título de True and Faithful realtion of what passed for many years between Dr. John Dee and some spirits. Curioso que en ella se tilde a Dee de crédulo, ignorante y fanático cegado, cuando a la par se especifica que estaba siendo engañado por malos espíritus que se hacían pasar por ángeles. Aunque en varias fuentes, con un aire típicamente legendario, se dice que se solicitó a Dee una traducción del Manuscrito Voynich, lo que sí es cierto es que en su biblioteca se encontraba una copia del Libro de Soyga, tratado de magia cifrado del S.XVI, escrito en latín con un alfabeto hebreo modificado y otros símbolos alquímicos y mágicos. Lo que se ha podido descifrar trata cuestiones naturales y elementales, cabalísticas, numerológicas y astrológicas, nada nuevo, por otra parte, a todo aquello que se movía en el entorno mágico del Renacimiento.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:

Dee. J. La mónada jeroglífica (Notas de Luis. R. Munt). Ediciones Obelisco, Barcelona (1992)

Sherman, W. John Dee, La política de la lectura y escritura del Renacimiento Inglés. Universidad de Massachussets (1995)

Woolley, B.. Conjurador de la Reina: la ciencia y la magia del Dr. John Dee, el consejero de la reina Isabel I. NY (2001)

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