Rituales de la Noche de San Juan

20.06.2021

La noche de San Juan tiene lugar la noche del 23 al 24 de junio, y en ella se festeja el nacimiento de Juan el Bautista. Sin embargo, es sólo una transposición de la festividad del solsticio de verano, que tiene lugar entre el 20 y el 22 de junio, en el hemisferio norte, y del 20 al 22 de diciembre en el hemisferio sur, y que supone la noche más corta del año.

Aunque se suele asociar al mundo celta con Litha, lo cierto es que esa determinación fue dada por Gerald Gardner, personaje clave del desarrollo de la Wicca y el neopaganismo, para fijar una fecha pagana en el solsticio. Sin embargo, siempre ha tenido equivalentes en todo el territorio euroasiático y también en la áfrica y América precoloniales. Por ejemplo, es conocido como Plenoverano o Midsommer (Suecia), Iván Kupala (mundo eslavo) el sol de Medianoche (Alaska y Finlandia), Xiazhi (China),Geshi (Japón), o simplemente como el solsticio, en especial en aquellos lugares que tienen paisajes arqueoastronómico (Egipto, Reino unido), si bien estas fiestas sí tienen en cuenta la fecha exacta y no el 24. Pero en muchos países, influidos por el cristianismo, el nombre que reciben hace referencia al santo cristiano (San Juan, São João, Saint Jean, Sankt Hans...) Esto se extiende a los territorios americanos. La vinculación de esta fecha con el santo se debe, según algunos, a la contraposición del nacimiento de Jesús el 25 de diciembre, y porque entre ambos existían seis meses de diferencia de edad.

Para este artículo sólo repasaremos algunos de ellos, y nos centraremos en los rituales hispanos, portugueses, hispanoamericanos y lusoamericanos, ya que cada cultura guarda sus simbolismos concretos; no obstante, habrá referencias a ritos que, por la inmigración o la cercanía territorial, también se han hecho un hueco en las prácticas de esta noche. En cualquier caso estas fechas han sido siempre importantes para todas las culturas, no sólo por la situación astronómica, indicadora desde la prehistoria de los comienzos de la cosecha y la recolección, sino por considerar que el sol, deidad o no, empieza a debilitarse. En la Europa occidental, el símbolo más común tanto del solsticio como de la Noche de San Juan es el encendido de fuegos y hogueras, destinados a dar más fuerza al sol, que envejece, para que sea capaz de renacer. No en vano, aunque los días se acorten, aún quedan varios meses de buenas temperaturas, y tras el solsticio de invierno, los días comenzarán a alargarse. Las hogueras tienen múltiples significados dentro del folclore. Los más recurrentes para esta fiesta superficialmente cristianizada son la imagen de la luz venciendo a la oscuridad y el carácter purificador del fuego.

Es creencia común que esta noche se abren las puertas del mundo sobrenatural, de los espíritus, de un mundo distinto al nuestro, mágico, y que por ello pueden encontrarse duendes, hadas, ninfas, xanas, gnomos, caballucos del diablo, y otros múltiples seres del folclore que pueden interactuar con los seres humanos con fines buenos o malos. Un ejemplo de ellos sería la Dama de la Cueva, en Almería, que realiza preguntas a los humanos y premia o castiga sus respuestas, o los llamados "encantos" en México, en los cuales alguien queda encandilado por las imágenes hermosas que le son mostradas, entra en esos "encantos", y queda atrapada hasta el año siguiente, siempre que no coma ni toque nada del otro mundo, o formará parte del mismo. Obviamente, para los practicantes de magia, es la noche ideal para trabajar con espíritus elementales y elementos.

Rituales con fuego

Existen distintas tradiciones entorno a estas hogueras. La más conocida es saltar sobre ella, como un acto purificador al cruzar el humo y el peligro que supone el fuego. Hay quienes dicen que la tradición estaba extendida por toda Europa, teniendo testimonios de que los romanos saltaban fuegos y hacían pasar entre ellos a su ganado (Ovidio, Fastos IV). También es propiciador, llenando de la misma energía que al sol a la persona que salta, y protector, ya que esa energía del sol, se cree, queda impregnada en la persona. En la actualidad es común ver los saltos, incluso como campeonatos, en las plazas y playas. Si bien con saltar una vez es suficiente, hay quienes creen que cuanto más se salte, más purificado se queda, o que debe saltarse un número impar de veces, siete o nueve, otros dicen que cuatro, una en cada dirección, o sólo en la dirección de la salida del sol.

No es común en Europa, pero sí en el norte de África, el redirigir las columnas de humo para que cubran las cosechas, considerando que las protege y bendice, y también pasan por las hogueras ropajes o los utensilios del hogar, mascotas y objetos queridos. Asimismo, también inciensan los hogares con hierbas quemadas de la misma hoguera. En Europa, si bien se bendicen las puertas con las hierbas prendidas, el cuidado de las cosechas se hace de otra manera, paseando las antorchas por los límites de los campos, como en antiguos ritos romanos de purificación, o, más al norte, tirando ruedas de paja prendidas por las colinas. Algunos estudiosos consideran que este uso del fuego sobre las cosechas, en realidad, tiene relación con la quema controlada de malas hierbas o los rastrojos.

Asimismo, es costumbre y se acepta saltar sobre las ascuas, y hay quienes guardan un pedazo de leño quemado hasta el año siguiente, así como, tradicionalmente, encenderlo cuando haya tormenta. Muchas personas, en especial allí donde las hogueras o figuras tienen una altura considerable, se dedican a bailar en círculos hasta que el cuerpo ceda al cansancio, creyendo que entonces se habrán librado de lo malo y se encontrarán receptivos para lo bueno.

También se prende fuego a figuras, muñecos de trapo y torres de maderas, que suelen simbolizar chivos expiatorios o encarnaciones del mal o el pasado, que se destruyen y destierran a través del fuego. Igualmente es común esa noche quemar, escrito en papel, las malas experiencias del año en el fuego de una vela o bien arrojándolo a una hoguera mayor, aunque, paralelamente, existe la tradición de quemar también un papel donde se encuentren escritos los deseos para el año siguiente.

También, en territorios repartidos del mundo, se sueltan globos con velitas y se realizan juegos de fuegos artificiales, iluminando el cielo nocturno.

Rituales con velas

Con velas hay múltiples rituales independientes. Cuando no se pueden realizar hogueras o no se puede participar de ellas, es común el encendido de múltiples velas, que deben arder, al menos, hasta la media noche, y se pasea alrededor de las mismas. Por una parte, el encendido de una vela en la que quemar los deseos, exactamente a las doce de la noche. También influye el color de la vela con el deseo buscado, y algunos optan por no quemar directamente el papel con el deseo, sino ponerlo debajo de la vela, y guardarlo una vez se pega con la cera que no arde, o enterrarlo. Enterrar la cera sobrante es un rito de fertilidad común tanto en zonas rurales para las cosechas como pensando en el éxito profesional o vital.

Por otra parte, podrían encenderse dos, si lo que se busca es el amor, quemando en una el nombre de la persona deseada, o el puro deseo de ser amado. Con tres velas, pasado, presente y futuro, o cuatro velas, que simbolicen los cuatro puntos cardinales, o cinco, por los cinco elementos, se busca el equilibrio, situándolas sobre una tapete o superficie de colores vivos (rojo, amarillo, naranja, rosa, o blanco que simbolicen la luz), rodeándolas de elementos naturales y un elemento concreto del deseo buscado, como puede ser laurel para el dinero, turmalina para protección, etc. También se vierte sal sobre ellas, o se las rodea, para alejar energías negativas, o con azúcar, para atraer las positivas.

Quemar las hierbas recogidas o escogidas de la noche de San Juan es común en distintas regiones. En las Islas Canarias, por ejemplo, se prenden espigas y se pide un deseo al soplar para apagarlas. En rituales privados, quemar con una vela una ramita de una hierba como la manzanilla, el olivo y el laurel, trae suerte en lo económico.

Muchos rituales de adivinación utilizan la cera vertida sobre agua o papel para interpretar formas sobre el año venidero (como puede verse más abajo). Realmente las velas cumplen funciones auxiliares en todos los rituales o altares, pero su presencia en esta noche se considera mucho más importante. Por ello, en la Noche de San Juan, aunque se quiera realizar un conjuro amoroso o de la suerte que no requiera de velas, se pretende que será más efectivo si se hace en la medianoche y a la luz de las mismas. Como en cualquier otro ritual con velas, lo importante para los practicantes es que la vela se consuma por completo, o en su defecto, no se apegue soplando, sino con un capuchón, vaso o palmada.

Rituales con agua

El agua es la vida, y en especial para las gentes rurales, de cuya presencia dependen las cosechas y los ganados. No basta, pues, simplemente con buscar mitologías en relación, aunque, evidentemente, las encontramos.

Ya en la antigua Roma, cerca de estas fechas tenían lugar las fiestas dedicadas a la diosa Fortuna, la Fors Fortuna, momento en el cual engalanaban las ciudades de flores y transportaban a los jóvenes, que iban tocados con flores, a la fiesta en barcas con guirnaldas. El agua, además, es un elemento purificador por excelencia, y es sabido que en el mundo celta el agua tenía características esotéricas y era hogar de muchas divinidades.

Los rituales más conocidos tienen que ver con el mar. Se dice que meterse en el mar de espaldas y recibir nueve olas ayuda a las mujeres a quedarse embarazadas, por la analogía con los nueve meses. También se aplica a saltar siete o nueve olas de la mano de la pareja. Para deseos generales e individuales, basta con saltar un número de olas impar de espaldas al mar, a medianoche.

En la Noche de San Juan todo cobra un valor mágico, en especial lo relacionado con la naturaleza, dada la variedad de entes féericos de la cultura celta y rural en general. Por ello, se cree que lavarse la cara con agua de manantial, del mar o con el rocío mañanero ayuda a mantener la juventud, la gracia, la belleza, y por supuesto, la salud. También, ya que se sale a buscar flores y plantas mágicas, hay quienes hacen un recorrido para beber de siete manantiales. En algunos lugares del sur de España se realizan las Carreras de Agua, donde la gente echa a correr por las calles, mientras se empapan de agua que se tira desde los balcones, con mangueras, y en muchos lugares es común bañarse en el agua de mares o ríos esa noche.

Igual que con el fuego, hay quienes tiran al mar sus males para deshacerse de ellos, o sus deseos, en cuyo caso debe hacerse de espaldas. También hay quienes tiran monedas y flores para atraerse la suerte, en cuyo caso arrojan un número simbólico de ellas.

En lo referente a rituales personales o individuales, hay quien sala o endulza agua, o la recoge directamente de una fuente o del mar, y también quien deja garrafas de agua a la luz de la luna de esa noche, considerando que de esa forma el agua queda bendecida e influenciada por las energías mágicas de esa noche. Esa agua es utilizada después para limpiar los hogares o para rituales de purificación. Otra preparación de esta agua bendita o mágica se realiza dejando en el agua una serie de hierbas mágicas, que en cada región reciben un nombre distinto, pero pueden reunirse bajo el nombre de Hierbas de San Juan; todas ellas tienen en común la creencia en sus propiedades mágicas, que se potencian en estas fechas y deben recogerse por la noche o al amanecer: no olvidemos que los alcaloides de distintas plantas se activan tras haber recibido la luz del sol o haber carecido de ella. Es una de las tradiciones madre, de donde viene que en la actualidad se realicen muchos rituales de agua mágica dejándola a la luz de la luna, y en ocasiones, metiendo algún elemento en ella (un cristal, un amuleto).

Rituales de adivinación

Regresando a la religión romana, la diosa Fortuna también era llamada Vortumna, la que cambia, haciendo referencia tanto al paso del tiempo como a la suerte. Tal vez a ello se deban los múltiples rituales populares para adivinar la suerte, así como propiciarla, que se realizan esta noche. No todo, sin embargo, se debe a los romanos: cabe pensar que si se quema lo malo y se da paso a lo nuevo, resulta inevitable preguntarse acerca de qué ocurrirá en este nuevo período.

Algunos de estos sistemas de adivinación son típicos, pero imbuidos de la magia de esta fecha especial, como es el caso de la adivinación por la cera caída en el agua: en esta noche, se piensa que usar la cera de la vela encendida a medianoche revelará el futuro con más precisión, una práctica extendida por todos los territorios, desde Latinoamérica al mundo eslavo, aunque las formas de interpretación varían: mientras que en Latinoamérica parece extendida la interpretación de letras o iniciales, en Europa se buscan formas y símbolos. También se realizaba con estaño, pero es comprensible la popularidad de la cera frente a este material. Entre otras tradiciones de adivinación amorosa, encontramos que también se echan alfileres o agujas en un barreño con agua para ver si se separan o se mantiene unidos, asemejándose a las relaciones de pareja o de amigos. En el mundo eslavo sobre todo, pero también en zonas rurales europeas, se cortan cebollas por la mitad y se dejan en agua, habiendo escrito o puesto un papel con el nombre de varios pretendientes o intereses amorosos, y se piensa que la primera cebolla que crezca será la persona correcta. En algunos países, meter los anillos en las copas en las que se va a beber en ciertas fechas especiales da suerte, y en esta noche, además de suerte, se dice que las personas solteras pueden, con un anillo dentro de la bebida, visualizar a la persona que será su pareja.

Otros tipos de adivinación, amorosa o no, juegan con el clásico "sí-no" o "par-impar", quitando pétalos de flores, encendiendo fósforos, cogiendo un puñado de rocas o frutos secos, y contándolos, encendiéndolos o tirándolas, empezando a dar respuestas intercaladas, y siendo la última la respuesta válida del oráculo. Por último, parece haberse extendido el uso de espejos: si bien se considera que los rituales de belleza esta noche no funcionan si la persona se mira en un espejo antes del amanecer, mucha gente los utiliza para ver el futuro, rodeándolo de dos o tres velas, y poniéndolo mirando al cielo nocturno, de modo que los reflejos formen figuras.

El huevo es un símbolo universal de reinicio, y también se le da uso en estas fechas. En algunos lugares se echa la clara de huevo en un vaso de agua y se pide un deseo. Se deja toda la noche en la ventana y al día siguiente se riega el campo con ello o se entierra. Pero para la adivinación, se vierte el huevo en un vaso, que se deja tapado toda la noche; a la mañana siguiente se observan las columnas que se han formado: las columnas gruesas y que lleguen hasta arriba indicarán objetivos cumplidos y buena suerte hasta el próximo San Juan, pero los hilos finos indicarán enfermedades y penurias. Si se presenta alguno cortado, implicará la muerte de una persona o el fin de un proyecto.

Otros rituales implican verter tinta sobre un papel, doblarlo y dejarlo secar, para interpretar a la mañana siguiente la mancha resultante. También se hace con cera caliente, aunque ésta se enfría rápidamente y hay que tener maña para verterla de una sola vez, ya que no vale simplemente derretir la cera, y debe proceder directamente del derretimiento de la vela.

Se dice que esa noche es posible conocer el porvenir a través de los sueños. Para ello, hay quienes dejan bajo la cama las llamadas hierbas sanjuaneras, o hierbas que ellos mismos hayan recogido, considerando que su aroma y presencia les enviará imágenes premonitorias. Un oráculo sencillo y extendido especialmente por Sudamérica, por lo que se cuestiona su posible origen indígena, es el de poner tres patatas o boniatos bajo la almohada esa noche: una debe estar pelada completamente, otra a medias, y una sin pelar. A la mañana siguiente, la primera patata que se saque con la mano izquierda revelará cómo transcurrirá el año: la patata sin pelar indica que se mantendrán todas las posesiones y se obtendrán más; la medio pelada, un equilibrio entre lo bueno y lo malo; la pelada completamente, que será un año de muchas pérdidas.

En Latinoamérica, con el número tres también, se siembran habas u otras legumbres, cada una con un deseo, siendo el orden en que nazcan en el que se cumplirán (y si no nace, técnicamente significa que no se cumplirá), o se preparan tres tortillas a la brasa, y la más hinchada indica el deseo que se cumplirá.

Rituales de suerte

Son muchos y muy variados, como en todo el ámbito del folclore y las tradiciones populares. Como se dijo antes, el pensamiento general es que cualquiera que se haga esta noche tendrá más valor. Sin embargo, hay algunos concretos de San Juan, como saltar sobre las hogueras.

Algunas personas, igual que otras guardan los leños para protegerse de los rayos, recogen las cenizas de estas hogueras, y, o bien las guardan, o bien las arrojan sobre el cabello, considerando que tienen un poder especial.

Se dice que esa noche se abren las flores de las higueras, y que ver su florecimiento y obtener una de esas flores y conservarla llenará de suerte a su portador. Sobre la higuera hay una tradición hispana que cuenta que el diablo enseña a tocar la guitarra a quien se siente esa noche bajo una higuera, que si bien no es suerte como tal, es desde luego toda una oportunidad. Las flores, en general, son portadoras de buena suerte en esta noche: en la Europa del norte, este y el ámbito celta es común que los participantes se coronen de flores y adornen las puertas con guirnaldas, de manera semejante a Beltane. En el mundo mediterráneo también se hace, aunque con menos frecuencia, y a lo que se da valor no es al adorno, sino al amuleto que puede hacerse con dichas flores o plantas que se recojan esa noche. El helecho (según la tradición del mundo eslavo, ésta es la planta que florece en San Juan), esta noche da muy buena suerte tanto recogerla como llevarla encima. Algo parecido se dice de la flor de Navidad en México, del muérdago, la hiedra, la melisa, la lavanda, el romero, el laurel, y de los tréboles, sin que sea necesario que tengan cuatro hojas. Es común llenar también saquitos de colores con sal. Todo amuleto o talismán fabricado esta noche vale por un año entero, por lo que hay quien opta por preparar con estas flores ambientadores o perfumes.


También se duerme con un haba o una flor bajo la almohada esa noche, y luego se debe guardar el resto del año. Existen en Latinoamérica ritos de suerte como preparar un plato con distintas legumbres y una castaña: las personas interesadas rodean el plato dando tres vueltas sobre sí mismas con los ojos cerrados, y meter la mano en el plato, tratando de conseguir la castaña, que asegura que se cumplen los deseos manifestados esa noche.

En el mundo luso se conserva una tradición alterada de una costumbre extendida por el antiguo mundo mediterráneo: la golpiza del puerro. En el mundo griego antiguo, por ejemplo, era común golpear con puerros al ladrón o al vago, y "expulsarlo" de la ciudad, expulsando de esta manera todo lo malo. Pues bien, esta tradición encuentra su paralelo en el mundo luso, donde en Portugal y Brasil, en la noche de São João, hace apenas un siglo, la gente salía a golpear a los caminantes para "purificarlos a golpes" al entrar en la ciudad ese día, en la actualidad se hace con martillos de juguete y la gente se protege con cascos. Igual que en el norte de España se cuelgan ajos tras las puertas para alejar al diablo, parece común que en Portugal esa noche se deje colgado o un puerro, o el moderno martillo (martelo).

Por otra parte, parece que con una doble función, se dejan ramos en las ventanas: por una parte, se trata del amuleto de las hierbas consagradas de esa noche; por otra, era una declaración amorosa que realizaban los jóvenes, con distintos mensajes según las flores y plantas del ramo, y la orientación del mismo.

Otros rituales, sin duda más modernos por su método, consisten en mezclar en una bolsita inciensos o hierbas con dinero, y cerrarlas con un cordón rojo, creando un amuleto que llevar encima. Se hacen también con monedas dejadas a la luz de la luna, o monedas que se entierran esa noche. Cualquier amuleto es válido, según parece, para energizarlo y prepararlo esa noche: algunos son más naturales, como el huesecillo de melocotón (el que se encuentra dentro del falso hueso del melocotón), o un huevo, sobre el que se escribe el deseo o se ata un cordón del color correspondiente al deseo o la persona, y que debe conservarse hasta el momento clave, en el cual se debe cascar y eliminar los restos en una corriente de agua.

Otros rituales: conjuros y danzas.

Por supuesto, en todos y cada uno de estos rituales mencionados puede pronunciarse un conjuro que potencie los deseos expresados. Estos conjuros suelen hacerse, salvo en los casos de rituales privados, en grupo, en corro o alrededor de la hoguera, y bebiendo y comiendo, como el Conxuro y la queimada gallegas. Muchos de estos conjuros hacen alusión a San Juan, a las brujas, al mar y al sol, y los practicantes de magia consideran que basta con manifestar el deseo de manera confiada. La importancia de la comida tradicional y la reunión con familia y amistades es mucho más destacable en Latinoamérica. Todo ello, además de tener una función mágica que hoy día se conserva por la tradición y los practicantes individuales, es un refuerzo natural del sentimiento de comunidad, a pesar de que en ocasiones haya desembocado en desenfreno y fiesta totalmente ajenos a la cuestión tradicional. Otra forma de visualizar lo que serían procesiones en su día sagradas, son las actuales cabalgatas o los pasacalles, cuyo estrépito (cencerros, tambores, música) se ignora que, en sus inicios, buscaba alejar los malos espíritus.

No obstante, hay algunos lugares donde las danzas todavía se realizan solemnemente, como en Huelva, Haría (Lanzarote) o la Danza prima asturiana. En ámbito portugués se mantienen los mastros, los palos centrales de la hoguera, que se disponen adornados en distintas zonas de las ciudades y se baila entorno a ellas, de manera muy parecida al majstång o cruz de mayo sueca.

Nos dejamos en el tintero muchísimos rituales más, sin contra todos aquellos que, por ser típicos de regiones diversas o pueblos concretos, son conocidas exclusivamente en esos entornos. Sin duda serán necesarios más artículos sobre dichas regiones y tradiciones, pero mientras, no está de más intentar resumir un poco del patrimonio mágico luso e hispano de esta noche.

Pietro Viktor Carracedo Ahumada - pietrocarracedo@gmail.com

Bibliografía:
-De Mendoza, V.R.R., La noche de San Juan en diversos lugares de México. Revista de la Universidad de México, 7, 1954 (pp. 11-12)
- Flores Arroyuelo, F. Diccionario de supersticiones y creencias populares, Alianza Editorial, Madrid, 2000
-Irribaren, J.M. El folklore de la Noche del día de San Juan. Príncipe de Viana Vol. 3 Nº 7 (pp. 201-217)
-Medina González, M. Los misterios de la noche de San Juan. Plaza & Janés, Barcelona, 2007-Plath, O. Folclor chileno. FCE, (15ª edición). Chile, 2009.


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